La Imagen estuvo en Veneración en la jornada del domingo
La Calle Adriano esperaba impaciente el día, y los hermanos del Baratillo preparaban celosamente el magnífico altar para la reina de sus desvelos.
A media mañana se habrían las puertas de la capilla, y la luz del sol acariaba el templo atestado de personas.
Y allí, al fondo, estaba ella. La Virgen de la Caridad, progidiosamente vestida por José Antonio de León, ocupaba el presbiterio rodeada de flores, velas y el amor de sus hermanos.
La cola pasaba, y las oraciones se desplegaban por cada rincón de la iglesia, venerando a la Señora y encomendándose a ella pidiendo salud y fuerza para volver a visitarla el año que viene.
La devoción de un barrio se hacía ofrenda en el Arenal, con casa beso en el aire a la Señora, con cada lágrima de emoción y hasta con la música de su banda, que tampoco quiso faltar a la cita.
La Virgen de la Caridad descansa ya en el sueño precioso e irrepetible de un domingo memorable, que ya forma parte de la historia baratillera.
Veneración a María Santísima de la Caridad en su Soledad Coronada. Fotos: José Ángel García.














