La Carretería aprueba la reconstrucción del histórico manto de 1886 de la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad

La Hermandad de la Carretería ha dado a conocer a sus hermanos, en el transcurso de un Cabildo General Extraordinario, los resultados del proyecto de reconstrucción del antiguo manto procesional de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, pieza original fechada en 1886 y salida del taller de las Hermanas Antúnez. La presentación ha permitido exponer con detalle el alcance de una intervención concebida desde el máximo rigor técnico y el respeto a la memoria patrimonial de la corporación.

El manto primitivo, ejecutado en el último tercio del siglo XIX, constituye uno de los elementos más significativos del ajuar histórico de la dolorosa. La iniciativa emprendida no se ha limitado a una mera reproducción ornamental, sino que ha perseguido la reconstrucción fiel del diseño original, conforme a los criterios científicos y artísticos que rigen la conservación y restitución del patrimonio textil.

Tres años y medio de investigación y desarrollo

El proyecto ha sido dirigido por Gonzalo Navarro, Licenciado en Bellas Artes y Proyectista de Artes Suntuarias, quien ha desarrollado el trabajo a lo largo de tres años y medio. Este prolongado periodo ha estado marcado por una metodología exhaustiva, sustentada en estudios técnicos e histórico-artísticos orientados a garantizar la máxima fidelidad al modelo concebido en 1886.

La investigación ha permitido profundizar en las características formales, compositivas y estilísticas del manto original, asegurando que la reconstrucción respete no solo su apariencia externa, sino también su identidad estética y su contexto de creación. De este modo, la hermandad ha querido preservar el legado artístico vinculado a la obra del taller de las Hermanas Antúnez, referente del bordado decimonónico.

Patrimonio, memoria y continuidad

La exposición de los resultados en Cabildo General Extraordinario subraya la voluntad de la Hermandad de la Carretería de implicar a sus hermanos en las decisiones relativas a su patrimonio histórico. La reconstrucción del manto no se presenta únicamente como una actuación artística, sino como un ejercicio de continuidad y salvaguarda de la tradición, en el que confluyen devoción, estudio y responsabilidad cultural.

Con esta culminación, la corporación reafirma su compromiso con la conservación de sus señas de identidad, recuperando para el presente una obra emblemática de 1886 que forma parte indisociable de la historia devocional de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad.