La Catedral de Sevilla ultima los preparativos para la festividad del Corpus Christi

La Catedral de Sevilla se encuentra estos días inmersa en la fase final de los preparativos con motivo de la solemnidad del Corpus Christi, que se celebrará este jueves. La festividad, una de las más relevantes del calendario litúrgico hispalense, implica una organización minuciosa en todos sus aspectos, tanto espirituales como logísticos.

Durante esta semana, se está desarrollando la disposición de las imágenes que formarán parte del cortejo procesional, las cuales podrán ser contempladas por los fieles mañana por la tarde en el trascoro catedralicio. Esta exposición tendrá lugar tras el concierto ofrecido por la Orquesta y Coral de la Catedral, previsto para la víspera del Corpus, una cita habitual que sirve de preludio artístico a la celebración eucarística.

La procesión eucarística dará comienzo a primera hora de la mañana del jueves, una vez que las imágenes hayan sido colocadas en sus respectivos pasos. La organización sigue un orden litúrgico y simbólico perfectamente definido, en consonancia con la tradición catedralicia sevillana.

La jornada dará comienzo con la Santa Misa a las 8:30 horas, oficiada en el altar mayor, y tras su finalización se iniciará la solemne procesión, que recorrerá el entorno del centro histórico de la ciudad. En ella participarán las autoridades civiles y eclesiásticas, el Cabildo Catedralicio, así como diversas corporaciones religiosas y representantes del pueblo fiel.

Entre las imágenes que conforman el cortejo y que acompañan al Santísimo Sacramento se encuentran:

El Niño Jesús, imagen cargada de ternura y sentido teológico.
San Isidoro y San Leandro, santos hermanos, doctores y obispos de Sevilla.
La Inmaculada Concepción, advocación mariana especialmente venerada en la ciudad.
San Fernando, rey conquistador y patrón de Sevilla, emblema de la unión entre fe y poder temporal.

Cierra la procesión la Sagrada Custodia, una de las más imponentes obras de orfebrería sacra de todo el país. Esta pieza fue realizada por Juan de Arfe entre los años 1580 y 1587, y constituye una auténtica joya patrimonial. Mide 3,20 metros de altura y está compuesta por cuatro cuerpos superpuestos y un templete en la parte superior, todo ello elaborado en plata repujada. Su magnificencia la convierte en uno de los elementos más admirados de la procesión y en uno de los tesoros artísticos más valiosos de la Catedral de Sevilla.

Así, todo se dispone ya en el templo metropolitano para vivir, un año más, una de las manifestaciones más solemnes y significativas de la fe sevillana, en la que el arte, la liturgia y la devoción popular se funden en torno al misterio eucarístico.