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Sevilla

La cerámica religiosa en la Hispalense

El catálogo de bienes con el que cuenta la Universidad de Sevilla es probablemente uno de los más ricos de toda la geografía nacional. Desde arqueología hasta pintura pasando por un sinfín de categorías como mobiliario, música o instrumental científico. La huella de las hermandades y cofradías no podía pasar desapercibida en una institución que se mantiene en pie desde hace siglos, por lo que su catálogo se ha ido engrosando desde entonces y no faltan aquellas referencias a una de las tradiciones con mayor arraigo en el sur de España.

Entre las categorías con una mayor presencia dentro del catálogo se encuentra la de pintura, con 798 piezas, seguida de la escultura con 542, así como la de modelo anatómico, que está conformada por 526. También es destacable el número de piezas arqueológicas, ascendiendo a 352. En cuanto a la categoría que aquí nos ocupa, la de cerámica, esta se encuentra conformada por más de sesenta piezas. ¿Cuáles tienen motivos religiosos? ¿Qué referencias encontramos?

Una de las imágenes más desconocidas de la Catedral de Sevilla es la de la Virgen del Reposo, situada en el trasaltar del templo más importante de la capital. La escultura, de barro cocido y realizada alrededor de 1517 muestra a la Virgen, con el Niño Jesús dormido sobre su pecho, estando esta composición atribuida a Miguel Perrin. Esta advocación aparece en un interesante retablo que se conserva en la Facultad de Bellas Artes, estando realizado en 1908, conformado por un conjunto de azulejos, en total veinte. De estilo renacentista, está realizado por Rodríguez y Pérez de Tudela. Esta sede, además, acoge una cerámica que representa a la Virgen del Carmen, de estilo neobarroco y realizada en la fábrica de Montalván, en el pasado siglo XX. La Virgen sostiene al Niño Jesús en su regazo mientras que la mano derecha está en actitud de sostener el escapulario, el cual no posee en la actualidad.

Del pasado siglo XX es también un paño de 24 azulejos que representan a San Antonio Abad. Vestido de monje, de pie, con cayado y con un cerdito detrás, el santo eremita se encuentra dirigiendo la mirada al cielo mientras sostiene un libro El fondo, un paisaje con una importante presencia de tonos azulados, contrasta con los rayos que emergen de la parte superior, conformados por diversas tonalidades de amarillo. De estilo neobarroco y perteneciente a la escuela sevillana, se encuentra situado en el interior de la Facultad de Farmacia.

Emparentado con la escuela sevillana está también un conjunto de catorce piezas cerámicas que, enmarcadas con un marco dorado, representan diferentes escenas de la pasión de Cristo. Los expertos sitúan su ejecución entre 1940 y 1960 no siendo posible dar con la autoría de uno de los Vía Crucis más desconocidos de la ciudad. Cerámica vidriada que se custodia en el Colegio Mayor de Santa María del Buen Aire. Y es que este centro cuenta con la producción religiosa más extensa que pertenece al catálogo de bienes de la Universidad de Sevilla. Aquí se conserva, un paño cerámico compuesto por 48 azulejos que representa a la Virgen de los Reyes en su palio de tumbilla. Sin firmar, está fechado en 1948, siendo de estilo neorrenacentista. También observamos en el citado colegio un paño cerámico que muestra a la Virgen del Carmen sobre unas nubes, con el hábito carmelita y sosteniendo al Niño Jesús. Como el anterior, se desconoce su autor, mientras que su fecha se sitúa en 1943. Precisamente alrededor de esta fecha se ejecutó un azulejo que exhibe el escudo de la ciudad, con San Fernando, San Isidoro y San Leandro. Más reciente, de la década de los sesenta, data un plato con la misma representación, también de autor anónimo. A lo largo de esta misma fecha Palenciano realizó una Santa Cena. Cinco paños cerámicos donde en el centro aparece Cristo mientras que en los restantes se observa a los discípulos, que aparecen de tres en tres. En esta ocasión, su emplazamiento es el Colegio Mayor Hernando Colón.

Regresando de nuevo al Colegio Mayor de Santa María del Buen Aire, la obra de mayor proporción que alberga es el retablo de la Virgen de los Navegantes, ejecutado en la fábrica de Ramos Rejano en 1958. Se trata de una reproducción de la tabla de la Virgen homónima, obra de Alejo Fernández que se conserva en el Real Alcázar. De estilo neorrenacentista, el frontal representa esta obra, rodeada de una guirnalda circular con decoración de grutescos. De Ramos Rejano es también otra representación de esta conocida obra, conformada por 40 azulejos, cuya hechura se sitúa en 1944.

La advocación que da nombre al Colegio Mayor está presente en un gran paño cerámico que, conformado por 110 azulejos, muestra una reproducción de la Virgen del Buen Aire, de Juan de Oviedo, que se encuentra en la capilla del Palacio de San Telmo. Realizada en la fábrica de Ramos Rejano, su ejecución data de 1943, década en la que se enmarca un buen número de cerámicas que son propiedad de la Hispalense. 150×165 cm. son las medidas de este impresionante paño cerámico donde la Virgen aparece sobre tres carabelas.

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