La Comparsa La Tribu carga contra la subvención concedida a la Magna de Sevilla

Comparsa, La tribu - Semifinal
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Conocida es la dicotomía, muchas veces prefabricada, que parece enfrentar a dos universos culturales andaluces, el cofrade y el mundo del carnaval. Prefabricada en la medida en que se cuentan por cientos quienes, en los cuatro puntos cardinales de la geografía andaluza, comparten pasión por ambas manifestaciones culturales y muchos son los que dejan el costal tras el ensayo costalero para devorar coplas interpretadas en el Falla a través de la pequeña pantalla o se ponen la túnica apenas unas semanas después de haber formado parte de una comparsa, un coro o una chirigota. El coro de Julio Pardo, cuyas voces son habituales en las calles de Triana cuando se llenan de Esperanza, es buena muestra de ello.

Pese a todo, es frecuente que muchas agrupaciones carnavalescas tiren de tópico para sumar puntos entre el respetable que ocupa las butacas del «templo de los ladrillos coloraos» y utilicen a cofrades y cofradías para potenciar su concurso. La última de ellas ha sido la comparsa La Tribu, liderada por Javi Bohórquez, que cuenta con la letra de Miguel Ángel García Argüez, el Chapa, y la música de Raúl Cabrera, que ha dedicado el segundo pasodoble de su pase de semifinales a atacar la gestión de Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, por las subvenciones concedidas a «los suyos», entre los que ha incluido a El Rocío, a través de las subvenciones entregadas a una fundación asociada a José Manuel Soto, y al millón de euros concedido a la Magna de Sevilla que se celebró el pasado mes de diciembre.

En la letra, la comparsa alude a que Juanma Moreno concede subvenciones a sectores que huelen a incienso y no al carnaval, por menosprecio a la cultura del Carnaval de Cádiz pero, sobre todo, porque quieres forman parte del universo cofrade y rociero no van a criticar jamás la gestión del presidente de la Junta, ignorando la indiscutible heterogeneidad de ambos mundos, en los que coexisten desde siempre personas de todo el espectro político y, por ende, hay muchos cofrades y rocieros que no comparten la ideología y la gestión de Moreno Bonilla y censuran su gestión. Exactamente al igual que existe en el carnaval, en el que, por más que algunos se empeñen en no entenderlo, existen personas de distintas preferencias políticas. Una verdad irrefutable como lo es que muchos seguirán utilizando a las cofradías y a los cofrades para obtener un aplauso facilón en forma de polémica barata que insulta la inteligencia de propios y extraños.