El viejo costal, 💙 Opinión

La competitividad y las luchas

Con la edad, y como consecuencia de los años que ya no tengo, que son los que he cumplido, no puedo menos que quedarme desconcertado cuando hermanos de la misma cofradía luchan por el bien de su corporación y en la lucha se matan uno al otro, dejando heridos y apartados a muchos de ellos por una pequeña tajada de poder, sin importarle el sangrando y destrozo de su hermano.

Lo peor de todo no es solo eso, sino que el moribundo en su agonía asesta una puñalada al verdugo, intentando quedar los dos heridos de muerte, señalados, y celebrando ambos el daño infringido a su hermano, pírrica victoria para la entidad que los dos defienden con sus heridas de muerte, dejando tras de sí un reguero de sangre, sangre idéntica a la que le brotan al triunfador de la lucha.

He visto estas luchas a lo largo de mi vida muchas veces, tantas que hace ya décadas que decidí no tener ninguna aspiración en este mundo de las cofradías, donde todas afirman que no hay nada como estar junto a tus hermanos y muchas de ellas que «desde ella se va directo al cielo», siendo verdad, por la cantidad de heridas que en ellas se infringen.

Todo esto viene a la razón de haber leído en una red social, el apenado comentario de un hermano, de una hermandad donde pugnan dos candidatos a ser electos hermanos mayores, con una intensa campaña a favor de los intereses de cada uno de ellos, en cambio, el hermano que menciono, apenado y abrumado por los descréditos vertidos de unos contra otros, viene a decir que lo verdaderamente importante de su hermandad son sus sagrados titulares, y que todo lo demás es mejorable, nada más cierto que estas palabras, añadiendo que estaba poco menos que hasta el gorro de esa increíble lucha entre miembros de la misma corporación, también cierta esta aseveración.

Son estas luchas las que tienen como consecuencia que ante unas elecciones los mismos participantes no estén de acuerdo, que cada cual prometan el oro y el moro, que señalen las carencias de su rival, y todo para conseguir el mayor número de votantes, dando como resultado que cada célula de este organismo vivo que son las hermandades padezcan esa especie de metástasis generada por el daño generado y por la ansiedad de poder, y por los cargos que visten mucho.

Como consecuencia de este ejemplo, ya finalizado el proceso de elecciones, siempre deja secuelas en los componentes y sus afines, y esta secuela es la que impide generar un acuerdo entre ambas partes, quedando solo un triste desencuentro y silencio, silencio que mata todas las aspiraciones y que solo ayuda a dejarnos atrás.

¿Será este silencio y luchas convenientes para nuestras hermandades?, para los hermanos desde luego que no, por eso hay hermanos que desde las redes sociales alzan su grito a los participantes de esta lid, mostrando su hartazgo con la subida de intensidad en su enfrentamiento. ¿no sería más lógico que ambos luchasen y solo se disputasen quien queda de hermano mayor, y quien queda de vice hermano mayor? Ya que ambos deben de coincidir en el interés de su corporación.

Creo que solo en toda mi vida, vi un único caso donde ambos candidatos ya tenían acordado y manifestado en público que fuese el que fuese el resultado de las elecciones, ambos formarían parte del órgano de gobierno de la su corporación, solo puedo manifestar desde esta mi opinión que en este caso los dos participantes tenían muy claro que lo único que les unía era el interés de mejorar su hermandad, pueden juzgar ustedes mismos.

Muy distante de aquellos ya elegidos hermanos mayores que entonan la cantinela aprendida, esa de “vamos a conseguir que todos los hermanos que ya no vienen, vuelvan, y hacer con ello una hermandad de todos y para todos”, y después de una campaña larga y dura quieren cicatrizar todas las heridas con esa promesa mediocre, y dejando por esta constante siembra de desencanto vacíos los cabildos, donde solo acuden unos pocos hermanos, las más de las veces a defender su intereses y parte.

Me consta que este vacío es típico y tópico de la normalidad actual de muchas de las hermandades, y que de estas cosas no se habla, por no ser un tema políticamente correcto, no será correcto pero, ¿alguno de ustedes nunca vieron algo así en alguna hermandad?, pues a esta dura realidad no podemos darle de lado, debemos entonar el mea culpa, no siendo necesario pedir perdón, los hermanos y amigos de verdad no han de hacerlo, ya están perdonados; pero un buen examen de conciencia sí creo que es necesario, para que todos valoremos que las luchas internas y el miserable poder solo deja mal sabor de boca y amistades destrozadas, cicatrices que nunca cierran, y pasado el tiempo, vienen otros que ocupan esos mismos puestos, el tiempo cubre con su capa de olvido a los que pasaron, el olvido es una buena medicina para estas tristes victorias, victorias de daños directos sobre la corporación que defendías y en la que ya nadie te recuerda salvo los heridos, que con su dolor pagan un poco de tu miserable gloria.

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