La Corona aprueba celebrar un Vía Crucis extraordinario y una procesión de la Virgen del Rosario por el XXV aniversario de la aprobación de sus reglas como Hermandad

Celebrará también un Besamanos a la Virgen del Rosario y una Función Extraordinaria

La Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Corona y Nuestra Señora del Rosario, reunida en la noche del miércoles 7 de febrero en Cabildo Extraordinario, ha aprobado realizar los siguientes cultos extraordinarios en el año 2025, con motivo del XXV aniversario de la aprobación de las reglas como Hermandad de Penitencia:

Sábado 4 de octubre: salida procesional de la Virgen del Rosario por las calles de la feligresía.

Viernes 31 de octubre y sábado 1 de noviembre: besamanos a Nuestra Señora del Rosario.

Domingo 9 de noviembre: Función extraordinaria, presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. José Ángel Saiz Meneses, Arzobispo de Sevilla.

Domingo 23 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey: besamanos al Santísimo Cristo de la Corona.

Así mismo, ha sido aprobado por el Cabildo de hermanos el rezo del Vía-Crucis con la imagen del Santísimo Cristo de la Corona por las calles de la feligresía el viernes 14 de marzo, a la espera de su ratificación por la Archidiócesis de Sevilla.

La Hermandad del Cristo de la Corona es una hermandad de culto católico de carácter penitencial de la Semana Santa de Sevilla, Andalucía, España. Procesiona en la tarde del Viernes de Dolores por el centro de la ciudad. Está radicada en la Parroquia del Sagrario de la Catedral de Sevilla, templo a donde realizan estación la mayoría de las cofradías. Su título completo es Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Corona y Nuestra Señora del Rosario.

La fecha de fundación de la hermandad primitiva del Cristo de la Corona y Cruz a Cuestas (como se la nombra en los documentos más antiguos) nos es desconocida aunque la referencia escrita más antigua encontrada sobre la primitiva cofradía data de 1340. En 1677 Ortiz de Zúñiga señala que la corporación gozaba de gran arraigo devocional entre los sevillanos y la ubica en la antigua capilla del Sagrario de la Catedral. Esto se corrobora con la gran pujanza de la corporación en este siglo y posteriores.

En 1716 la cofradía se traslada de la Catedral a la parroquia anexa a esta, donde hoy reside. En los libros de cabildos de la hermandad figura la compra de una capilla en el «Sagrario nuevo». Durante el siglo XVIII, la cofradía mantuvo una estrecha relación con la parroquia y con las hermandades radicadas en ella, con las que colabora económicamente para fastos y liturgia. Esta época es, sin duda, la de su máximo espledor, contando con un gran patrimonio tanto en enseres como en casas y rentas.

Fueron hermanos algunos sevillanos ilustres como Pedro Roldán, José Montes de Oca, Matías de Arteaga, el marqués de Paradas o los condes de Cantillana.4​ Además, la cofradía tuvo una fuerte vinculación con la de Hermandad del Silencio, que, curiosamente, es la otra cofradía sevillana con un cristo con la cruz abrazada de forma inversa. En el siglo XIX empezaron las dificultades para la cofradía. Los ingresos empiezan a escasear y se observa en los documentos una disminución paulatina de enseres y propiedades. En 1806 se venden todas las pertenencias de plata (incluyendo las cantoneras de la cruz) a la Casa de la Moneda para sufragar los gastos de la realización de un nuevo altar en jaspe. En 1842 la hermandad estaba prácticamente disuelta, aunque el libro de acuerdos de cabildos continua hasta 1860. A partir de este año nada más se sabe de la hermandad.

También se tiene constancia de la existencia de la Hermandad de Ntra. Señora del Rosario, formada por mujeres. Como anécdota, se tiene constancia de que las mujeres dieron sus rosarios para hacer uno bueno para la Virgen, pero hoy no se conserva. Esta hermandad se fundó en una fecha indeterminada antes del siglo XVIII. Las noticias sobre esta hermandad terminan en el siglo XIX.

El culto a este antiguo Nazareno se restablece en el año 1989 gracias a José Gutiérrez Mora, cura de la Parroquia del Sagrario. Los primeros pasos como grupo organizado para el culto de esta imagen cristífera se dan en 1991, cuando un grupo de jóvenes, tras la propuesta del párroco, deciden dar los pasos necesarios para constituirse en Asociación Parroquial. El Cristo realiza un vía crucis por el interior del templo en 1992. En mayo de ese mismo año, se celebró la exposición «Magna Hispalense» en la Catedral y se cedió al Cristo de la Corona.

En 1993 se celebra el primer vía crucis externo por las calles de la feligresía organizado conjuntamente entre la Hermandad de Las Aguas y los jóvenes de la parroquia. Sus reglas como agrupación parroquial son aprobadas por el Arzobispado en 1994. Al constituirse legalmente se escoge como segunda titular, en el año 1995, a la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, imagen gloriosa de María obra de Manuel Pereira de finales del siglo xvii que residía sin recibir culto en el templo. La agrupación pasa seguidamente a buscar la erección canónica como hermandad de penitencia.

En 1997, se saca a la imagen de la Virgen por primera vez en la procesión del Solemne Rosario de la Aurora, aunque este acto de culto no se ha celebrado desde 2003 por el precario estado de conservación de la imagen. Fue aprobada como hermandad canónica en el 2000. En 2006 el Cristo dejó de hacer su vía crucis en unas pequeñas andas y pasó a hacerlo en un paso diseñado de Antonio Dubé de Luque. En el año 2009 la hermandad optó por realizar su vía crucis penitencial haciendo estación de penitencia al palacio arzobispal con los hermanos vestidos de nazarenos.

La Imagen del Santísimo Cristo de la Corona es una talla de autor desconocido, en madera policromada, datada aproximadamente en el último cuarto del Siglo XVI. Por tanto, estamos ante una de las imágenes más antiguas de la ciudad. De rasgos manieristas, es una imagen de talla completa con una amplia zancada, resaltada por una túnica de abundante plegado la cual aparece anudada a la cintura por una ruda soga. La cruz arbórea (anteriormente lo hacía con una de caoba) con la que procesiona reposa sobre el hombro derecho, por lo que su cabeza se gira hacia la izquierda, ofreciéndonos un rostro doliente de idealizada belleza.

Iconográficamente representa un pasaje muy usado en el arte procesional sevillano, el de Jesús abrazando al palo vertical de la cruz en el momento de recibir la cruz.6​ Tiene la particularidad de que esta imagen porta la cruz al revés de la representación más habitual en los nazarenos, siendo esto una muestra más de su gran antigüedad, ya que esta era la manera más común de hacerlo en el arte manierista. Por su estilo se puede afirmar que influye en las creaciones barrocas de Ocampo, que fue hermano de la hermandad.

La Imagen de Nuestra Señora del Rosario es una talla de tamaño académico realizada por el portugués Manuel Pereira, en el año 1638. Posee la iconografía clásica de Virgen Gloriosa: porta un cetro en su mano derecha y al Niño Jesús, del mismo autor, en su mano izquierda así como un rosario. Lleva una corona de plata, tanto la Santísima Virgen como el Niño Jesús, y ráfaga también de plata. Es destacable que una de las pocas imágenes gloriosas que ha permanecido prácticamente intacta, mostrándose tal y como la concibió su autor, salvo porque fue repolicromada en el siglo XVIII.