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El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

La crisis del Consejo

Curioso resulta que el Consejo haya tomado una decisión para reunirse y abordar qué hacer con el dinero de los abonados cuando FACUA informa de que ha tenido que llamar a las puertas de la Junta de Andalucía porque no recibió respuesta tras intentar un par de veces, sin éxito, que este tema fuera abordado en el Consistorio. Ni una carta, ni una llamada, cuando muchos sevillanos esperan una respuesta sobre el asunto que debió zanjarse hace semanas.

Porque independientemente de que el Consejo devuelva o no el dinero, un tema espinoso como este ha mostrado la división que existe en una institución en la que escasos pasos pasan desapercibidos. En otra ciudad, las reuniones, clandestinas o no, en la misma sede o en algún bar, pasarían sin tener eco mediático, pero el estatus que ostenta el organismo en la ciudad lo coloca en una posición que escapa a pocas miradas.

A un remozado Consejo, intentando dar una imagen de modernidad tras las acciones acometidas en el interior de la sede de San Gregorio, se le suma un tufo arcaico, de tiempos pretéritos. ¿Cómo es posible que no se haya abordado antes este tema cuando hasta un presidente del Gobierno se reúne todas las semanas con los de las autonomías? ¿Quién defenderá ahora que el Consejo ha actuado con rapidez y premura en un tema que afecta a miles de personas?

Habrá que esperar hasta la segunda fase de la desescalada para conocer la decisión tomada. A simple vista, en torno a ciento cincuenta personalidades, la mayoría de todos ellos hermanos mayores. ¿Pero no son menos las hermandades penitenciales? Pues sí, pero los estatutos del Consejo establecen para ocasiones así la asistencia de todos, lo que incluye a corporaciones letíficas y sacramentales, amén de otros miembros. Por tanto, parece poco discutible que habrá más filtraciones que en Cantora. ¿Qué hacía aquel periodista reunido con dos hermanos mayores de dos reconocidas hermandades en un bar próximo a Mateos Gago? ¿Acercar posturas?

La cuestión económica ha irrumpido con fuerza en un organismo que ve cómo han ido creciendo las críticas hacia él desde hace años. ¿Qué hace el Consejo durante el curso cofradiero para que cuando llega la próxima Semana Santa todavía haya aspectos que no hayan tenido solución como la jornada de la Madrugada, la del Miércoles o el trenecito de la calle Francos que se forma el Domingo de Ramos?

Pero volviendo a la reunión. Las opciones son escasas a la par que conocidas. O se devuelve o no. Incluso hay quien aventura que lo mejor sería tomar una solución que fuera menos gravosa para ambas partes. Pero, ¿cómo iban a reintegrar tan solo una parte del importe? Incluso tomando la decisión más acertada las dos partes acabarían perdiendo. Y es que, en tiempos de crisis, las embestidas acaban desestabilizándonos a todos.

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