Eran las 21:00 horas cuando el barrio de San Lorenzo vio salir por el pórtico de la Iglesia fernandina a su patrón con una calor de justicia, propia del 10 de agosto en Córdoba.
Aun así, fueron muchos los cofrades que quisieron acompañar al mártir en su salida procesional. La comitiva avanzaba por la calle Roelas buscando a San Rafael y una plaza San Juan Bernier, donde los abanicos eran protagonistas.
Una comitiva con representación de todas las hermandades pertenecientes a la parroquia y del Ayuntamiento, en la persona de Julián Urbano, Delegado de Fiestas y Tradiciones, avanzaba a un paso ligero para mitigar las altas temperaturas vividas.
El paso, dirigido por el contrastado capataz, David Arce, y adornado con clásico clavel rojo, recorrió el itinerario previsto con la elegancia de siempre.


























