La crónica | Córdoba vive y sufre un demencial Martes Santo

Amaneció el cielo azul el Martes Santo, sembrando un atisbo de ilusión en el corazón de los cofrades más optimistas, creyendo que, al menos, sería factible vivir una jornada medianamente normal. Sin embargo, a media mañana, un fuerte chubasco cayó sobre Córdoba, para abrir de nuevo grandes claros y provocar que los cofrades comenzasen a pensar en qué nos depararía otra jornada en la que la incertidumbre sería nuestra compañera.

Contra todo pronóstico, a tenor de la tradicional idiosincrasia conservadora de la corporación que habita en Capuchinos, la Hermandad del Císter fue la primera cofradía de la jornada que puso su cruz de guía bajo el cielo de la ciudad. Aunque a priori pocos apostaban por que saliera, en Capuchinos todo se preparó y el cortejo se echó a la calle. Valiente como era su fundador, Fray Ricardo de Córdoba, desafió al tiempo y su cortejo se puso puntualmente en camino, situación que propició que las hermandades siguientes no pudieran acogerse a la petición de la prórroga de media hora que estipula la normativa por la que se rigen las cofradías cordobesas.

El misterio de Nuestro Padre Jesús de la Sangre en el Desprecio del Pueblo apareció exornado por un elegante moldurón formado por iris morado y estatice en color morado. Por su parte, el paso de palio de Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Dolorosos presentaba unas bellas piñas cónicas realizadas con rosa hermosa de color rosa claro, así como un exquisito friso formado por rosas de pitiminí, jacinto, limonio, todos de color rosa y base de ruscus. Presentaba como estreno el llamador del paso donde destaca la Porciúncula, la pequeña capilla que le da nombre a la advocación de su Titular, y el lugar donde Jesús y su Santísima Madre se presentaron a San Francisco y otorgaron la Indulgencia Plenaria del Perdón de Asís.

Treinta minutos más tarde, a las 17:10 horas, tendría que haber cruzado el dintel de San Andrés la Hermandad del Buen Suceso. La Junta de Gobierno decidió no realizar estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral ante el riesgo de lluvia en las primeras horas de su recorrido y la denegación, por parte del órgano competente, del cambio de itinerario y media hora de cortesía, solicitada por la hermandad. Cabe destacar que la corporación del Nazareno de San Andrés solicitó alterar su itinerario de ida, sustituyendo el caminar por la encrucijada de callejuelas que discurren por Muñices, la plaza de la Magdalena, Borja y Pavón, Alfonso XII , Vizconde de Miranda, San Pedro, Don Rodrigo y Lineros por un recorrido directo por San Pablo, Capitulares y la Calle de la Feria para acceder desde ahí al recorrido común. Un recorrido mucho más lógico considerando cómo estaba la tarde. Sin embargo, la hermandad se encontró con una negativa que dio al traste con cualquier intento de procesionar camino de la Santa Iglesia Catedral que demuestra una nula capacidad de maniobra por parte del órgano competente y una falta de sensibilidad absoluta. Casi al unísono, en la Basílica de San Rafael, la Hermandad Universitaria anunció que tampoco realizaría su Estación de penitencia, dejando a la ciudad califal sin la presencia del magnífico crucificado de Miñarro y de Nuestra Señora de la Presentación, la bellísima Dolorosa de Miguel Ángel González Jurado.

Mientras tanto, en la Santa Iglesia Catedral, la Hermandad de La Agonía decidía realizar su Estación de Penitencia a pesar del chubasco que caía en ese momento sobre el Patio de los Naranjos. Tras anunciar que saldría a la calle, y poner su cruz de guía en el cancel de la Puerta de las Palmas, la lluvia pertinaz que comenzó a derramarse sobre la Catedral propició que anunciase que suspendía su salida. Pese a todo, minutos más tarde, pasada la nube que provocó el aguacero, la cofradía volvió a cambiar de opinión y anunció que procesionaría con lo que la Hermandad del Naranjo avanzó, a paso firme, saliendo de la Santa Iglesia Catedral por la Puerta de Santa Catalina.

Las noticias llegaban a raudales. Poco antes de que la Hermandad cisterciense hiciera acto de presencia en la Puerta del Puente, se conoció la noticia de la suspensión de su salida procesional por parte de la Hermandad Salesiana del Prendimiento, a consecuencia de no recibir autorización por parte de la Agrupación de Cofradías a la solicitud de una prórroga de media hora, alegando que la primera del día, el Císter, no la había solicitado. Si bien es cierto que está así establecido por la normativa vigente, no lo es menos que las circunstancias excepcionales de esta infernal jornada bien podrían haber propiciado un poco de cintura por parte de todos para haber permitido salvar algo del infame Martes Santo que nos ha tocado sufrir, aunque el aguacero que se ha precipitado sobre la ciudad a partir de las 22:30 haga pensar que tal vez haya sido mejor que las cofradías que no han salido, por las razones que sean, se haya quedado en casa, aunque a toro pasado siempre es más sencillo hablar. Sea como fuere, conviene recordar que este Lunes Santo, sí hubo capacidad de maniobra, cuando se permitió a la Sentencia comenzar su salida procesional más de una hora más tarde del horario establecido originalmente. En medio de este ir y venir de noticias, la Hermandad de Santa Faz anunció su decisión de no hacer estación de penitencia.

Confirmado que el Martes Santo se había roto definitivamente, la Hermandad del Císter, no sin antes proteger el magnífico manto de su dolorosa, siguió avanzando bajo la lluvia por Capitulares, Diario Córdoba y San Fernando, propiciando un cambio de orden en Carrera Oficial y, a las 19:00 horas se convirtió en la primera cofradía en acceder en el recorrido común, tras recibir la pertinente autorización. A paso lento fue avanzando a pesar de la lluvia que caía cada vez con más fuerza cuando el misterio llegó al palquillo de horas. Aunque el cortejo no avanzaba con demasiada celeridad, los tramos del palio se situaron de a tres para acortar la distancia. El bello y siempre peculiar paso de palio ideado por Fray Ricardo de Córdoba, entró en la Carrera Oficial a los sones de Ángeles del Císter, maravillosamente interpretada por la Banda de la Esperanza, siempre excelente a pesar de las circunstancias.

Sin solución de continuidad, la Hermandad de la Agonía entró en Carrera Oficial sin dejar hueco alguno entre su cruz de guía y el paso de palio de la Hermandad del Císter. Más rápido de lo normal avanzó para encarar la calle Torrijos. Lentamente, como consecuencia de los efectos de la lluvia sobre el suelo, convertido en una suerte de espejo en la bajada que antecede a la Puerta del Puente, pero sin pausa alguna, las cuadrillas magistralmente comandados por Manuel Orozco, en el misterio, y Ángel Carrero, en el paso de palio, fueron avanzando hasta refugiarse en la Santa Iglesia Catedral. Cuando el Señor ya se encontraba bajo el bosque de columnas con dovelas bicolor y el palio en el arco de la Puerta del Perdón, la Junta decidió quedarse definitivamente en el principal templo cordobés, renunciando a regresar a su barrio, como era la intención inicial de la hermandad.

Por contra, la Hermandad del Císter, sí decidió regresar a Capuchinos, a partir de las 21:15, por el mismo itinerario previsto inicialmente, y al compás de la banda del Cautivo de Málaga y de la Banda de la Esperanza, que rayaron a gran altura en unas condiciones extremas, lo que habla muy bien de la categoría de ambas formaciones musicales. La cofradía sufrió de nuevo la ira de la lluvia en el último tramo de su regreso a casa, esperemos que sin consecuencias patrimoniales por la mojada sufrida por el Císter ha sido tremenda en la tarde noche de hoy. Al mismo tiempo los pasos del Prendimiento fueron trasladados desde el colegio de San Francisco de Sales hasta las naves de la hermandad junto al Santuario de María Auxiliadora, acompañados por una notable multitud de fieles y devotos, con lo que los cordobeses dieron por finalizado un terrible Martes Santo de frio, lluvia y ambiente invernal.

En suma, una jornada para olvidar, que destrozó la esperanzas que muchos habían alimentado a primera hora de la tarde hasta que la odiada lluvia lo consiguió truncar todo, como todas las jornadas que llevamos vividas hasta ahora y como parece que ocurrirá con las que quedan por delante con esta horrible Semana Santa que esperamos desterrar muy pronto hasta el averno de los peores recuerdos.