La crónica | La incertidumbre por la lluvia rompió el Martes Santo

Las tres hermandades de silencio decidieron no salir al final de la tarde

Una Semana Santa atípica, insólita y muy triste serían los calificativos que muchos cofrades utilizarían para definir lo que se vive en la capital andaluza desde el Domingo de Ramos.

La jornada del Martes Santo se salvó con cinco hermandades en la calle: Dolores del Cerro, San Benito, San Esteban, el Dulce Nombre y la Candelaria.

Desgraciadamente, la protagonista fue una vez más la inestabilidad climatológica, la cual ha impedido que las tres últimas cofradías no realicen Estación de Penitencia, sin que haya caído poco más de unas gotas en la ciudad de manera muy dispersa a lo largo del día.

Los Estudiantes, Javieres y Santa Cruz se quedaban en casa mientras que San Esteban cerraba este incierto Martes Santo en Carrera Oficial.

Los hermanos de la corporación pudieron regresar a su iglesia de la calle Águilas sin contratiempos, al igual que el resto de hermandades que completaron su Estación de Penitencia.

Por otro lado, emergencias Sevilla informó de un pequeño contratiempo en el discurrir de la Hermandad del Cerro por la calle Sierpes, debido a la actuación preventiva de los bomberos ante el posible desprendimiento de material de una fachada a la altura del número 23. Gracias a la rápida actuación de los profesiones, la corporación pudo continuar su recorrido en pocos minutos.

El plano de los detalles de los pasos y las imágenes ha sido otra nota dominante, destacando atavíos de dolorosas como María Santísima del Dulce Nombre, vestida de forma similar a cómo salió del taller de Castillo Lastrucci en el centenario de su hechura, o la Virgen de los Dolores del Cerro que ha procesionado con toca de sobremanto, elemento que habitualmente no utiliza esta última imagen.

Y en cuanto a efemérides, este 2024 se celebra el primer siglo de la Hermandad de los Estudiantes, cuyos titulares saldrán en procesión extraordinaria en otoño. A pesar de no haber ido a la catedral, los pasos del Santísimo Cristo del Buen Fin y María Santísima de la Angustia se trasladaron en la misma noche del Martes Santo desde el Rectorado hasta la capilla universitaria.

Se completó con ello un Martes Santo agridulce con la mirada fija en el cielo de cara a los próximos días de la Semana Mayor.