La crónica | Del Santo Ángel al corazón de Sevilla

La Reina del Carmelo ha vuelto a presidir una procesión con mucho regusto

Pasaban las ocho y cuarto de la tarde cuando la bellísima Virgen del Carmen cruzaba la puerta de la Iglesia Conventual del Santo Ángel.

Una gran multitud se congregó ante el templo de los Padres Carmelitas Descalzos en plena calle Rioja, una de las vías comerciales más transitadas de la capital.

La imagen, ataviada con el hábito carmelitano y el pecho profusamente enjoyado, recorrió las calles aledañas al ayuntamiento para acceder a la Plaza Nueva.

Desde allí buscaría la Virgen las calles del Arenal para salir a Gamazo, Castelar y la Plaza de Molviedro, punto donde se vivieron unos instantes inolvidables de la procesión.

La Virgen del Carmen llegó a este punto acompañada musicalmente por la Banda de Música Nuestra Señora de la Oliva de Salteras, la cual interpretó la preciosa marcha “Rosa de San Lorenzo” mientras la imagen alcanzaba la Capilla del Mayor Dolor, sede canónica de la Hermandad de Jesús Despojado.

El breve cortejo prosiguió minutos después hacia otro de los lugares predilectos de esta salida, el Convento de San Buenaventura, donde se reencontraron los frailes carmelitas descalzos con los franciscanos, propiciando un encuentro de fraternidad y cariño.

Y desde, la Virgen del Carmen emprendía el regreso triunfal del Santo Ángel con el repertorio clasico de la Oliva, y el delicado exorno floral con variedades de tono blancos y amarillos.

Un año más se cumplía la tradición de ver a la Reina y Hermosura del Carmelo pasear por Sevilla un nuevo 17 de julio.