La hermandad de la iglesia de la Merced realizó un vía crucis y una procesión para enmarcar
Todo lo que no es accesorio se borra, automáticamente, de la memoria cuando llega un vía crucis o una procesión. La Hermandad de la Quinta Angustia realiza ambas cosas, el piadoso ejercicio de camino a la Catedral, y la protestación pública de fe, de regreso a su templo de la Merced.
Y de la memoria no se borra ni un ápice. Nada, porque nada es accesorio cuando el cortejo se abre paso en su camino, a todo camino entre lo espiritual y lo místico, e irrumpe -para rasgar a cada corazón con su potente zancada- el Señor del Soberano Poder.
Con su salida, el alma se encandila y los interrogantes se abren paso, desde el sentido de la trascendencia hasta el porqué, por qué una cofradía de ese calado ha sido negada dos veces a entrar en la Agrupación, pero no le hace falta, pues todo es tan grandioso, desde lo más sencillo a lo más estudiado, que lo demás, como decíamos, es accesorio.
Superfluo ante la mirada atónita de los fieles que vieron al Señor del Soberano Poder surcar las calles del centro de la ciudad hasta la Catedral, donde la cofradía es la primera en entrar, para culminar el rezo del vía crucis y salir con la solemnidad exquisita de una procesión.
Una simbiosis perfecta, que alcanza desde la cruz de guía hasta la poderosa imagen, pasando por un capataz inigualable, como lo es Luis Miguel Carrión, Curro, el hombre que se agiganta cuando su oficio lo llama y llena la atmósfera del incienso con su sola presencia y su mando exacto.
Solemne como la agrupación musical de la Redención de Córdoba, regalando con su repertorio un traje a medida, para la propia banda y para la hermandad que lo precisa y lo sustancia con marchas del calado de Ante Caifás, Cristo que vuelve, Desconsuelo, Jesús de la Redención, Padre, Sangre en tus clavos y Soberano Poder de Córdoba, entre otras.
El Soberano Poder, el de la Quinta Angustia, iluminó, en de finitiva, de fe a su pueblo, a una Córdoba que le debe a la hermandad mucho más de lo que recibe de ella.







































































