Portada, Sevilla

La crónica | Júbilo Carmelitano en la Alameda y San Lorenzo

La esplendorosa procesión solo se ha visto deslucida por el insufrible calor que impera en la capital

La Virgen de Calatrava ha inundado de fervor y gozo las calles del centro en una salida incomparable llena de momentos cargados de emoción.

La comitiva partía de su capilla poco antes de las ocho de la tarde, con el espléndido acompañamiento musical de la Banda de Música María Santísima de la Victoria (Las Cigarreras) tras el paso.

Como nota predominante, el intenso calor de días atrás se volvía a repetir, haciendo incómodo el acompañamiento a la Titular de los muchos fieles y devotos presentes en la procesión.

Digno de reseñar ha sido el impecable atavío de la Bendita Imagen, el cual se debe a su magnífico vestidor y ex hermano mayor de la corporación, José Antonio Grande de León.

La talla atribuida a Cristóbal Ramos lucía una sublime mantilla colocada a base de ondas que aportaban un regusto clásico al tocado rizado de la Virgen. Junto a ello, no podían faltar el manto de salida bordado en oro, la mantilla a modo de toca, una impresionante corona de reina y la ráfaga plateada.

El paso asimismo aparecía exornado por flores de distintas tonalidades, que contrastaban con el dorado de los respiraderos y candelabros de guardabrisas.

Precisamente eran novedad la remodelación de dichos candelabros, realizándose la ampliación a siete luces de los candelabros de esquina y remodelación del brazo central, dorado de los cuatro candelabros y mayor altura a los mecheros de tres luces de la peana. Todos estos trabajos han sido llevados a cabo por los magníficos profesionales José Antonio García Flores (talla) y Francisco Pardo (dorado); y se estrenaron el pasado mes de mayo en el traslado de la Virgen a la Catedral.

Y qué se puede decir del delicioso itinerario lleno de instantes memorables, como la visita al Monasterio de la calle Santa Clara, al convento de las Carmelitas Calzadas o el discurrir por Arte de la sede, con muchas de estas vías adornadas con colgaduras de los colores carmelitanos.

Pero sin lugar a dudas, donde más se ha desbordado el fervor y cariño del barrio ha sido en la calle Santa Ana, con la gran petalada y los fuegos artificiales en honor a la Señora, que se mecía con gusto por la cuadrilla que dirigía el capataz Antonio Santiago.

Ha sido en definitiva una noche de gozo, de ilusión, de fe y de esperanza junto a la Flor del Carmelo, que tres años después ha vuelto a visitar a sus devotos en un maravilloso domingo de julio.