Normalidad y retraso en la procesiones del día, que se han alternado con los oficios
Hay tres días en el año que relucen más que el sol, recuerda el refranero popular, y este Jueves Santo ha hecho honor a este dicho.
Pese a las nubes que ensombrecieron la mañana en Sevilla, el sol se ha impuesto a lo largo de la tarde y las 7 hermandades han podido realizar la Estación de Penitencia con normalidad.
La primera cofradía en salir a la calle fue la de Los Negritos, que igual que en años precedentes llamaba la atención por su impactante Exorno floral en sus dos pasos, una obra de arte realizada por Grado.
La Exaltación por su parte volvía a congregar a cientos de cofrades en su sede canónica, la Iglesia de Santa Catalina, para disfrutar de la emocionante salida del paso de misterio.
La Virgen de las Lágrimas también causaba expectación entre los presentes por la belleza de su repertorio, y los ojos instantes emocionantes de las petaladas a la altura de la calle Gerona.
Estas dos corporaciones, Negritos y Exaltación, fueron las primeras en pasar por Carrera Oficial, dejando un retraso en la Plaza de la Campana de 20 minutos para el resto de la jornada, lo cual se ha traducido en una entrada más tardía del Nazareno de Pasión y la Virgen de la Merced en la catedral.
La sobrecogedora imagen de Martínez Montañés portaba túnica bordada sobre terciopelo morado de Manuel de Ariza fechada en 1845.
Nuestra Señora de la Merced, por su parte, se presentaba excepcionalmente ataviada por José Antonio Grande de León, luciendo para este Jueves Santo un tocado liso blanco cruzado en el pecho que realzaba los rasgos de la dolorosa.
Y desde el Salvador nos fuimos a la gloria con la Hermandad de Las Cigarreras, que ha vivido una Estación de Penitencia histórica e insólita para la historia reciente de la corporación.
Los nazarenos morados del barrio de los Remedios procesionaban este año desde la Iglesia de los Terceros por las obras acometidas en la antigua Fábrica de Tabacos y su capilla de la calle Juan Sebastián ElCano.
Este hecho ha propiciado un recorrido espectacular, llegando a la Campana por la Plaza del Duque, y regresando de la catedral por la calle San Fernando, los Jardines de Murillo y Santa María la Blanca.
Otra de las corporaciones que ha hecho las delicias de los cofrades ha sido Montesión, la cual ha desplegado la alegría y el arte de la calle Feria, impregnado en el exquisito andar de sus dos pasos.
El misterio de la Oración en el Huerto emocionaba por la expresividad de sus imágenes y el característico son de sus cuadrillas de costaleros a los sones musicales de la Banda de la Redención, provocando los aplausos de los espectadores durante todo el recorrido.
Y la Virgen del Rosario dejaba embelesados a propios y ajenos con su alegría, la curiosa estampa del manto recogido y el sonido de los rosarios chocando con el varal y la bambalina.
Finalmente, el jueves tenía un broche inigualable con La Quinta Angustia y El Valle, quienes imprimieron el carácter solemne y nostálgico a la tarde.
Ninguna de las dos hermandades presentaban novedades patrimonial, pero si desplegaban un magnífico cortejo de insignias por las calles de la capital andaluza.
Las procesiones que llenaban los rincones del centro de la ciudad han convivido con los oficios del Jueves Santo en todas las parroquias de Sevilla, rememorando la Última Cena del Señor y celebrando una Hora Santa ante el Santísimo.
Así se saldaba un Jueves Santo que este año, por fin, se ha podido vivir en todo su esplendor.
Tras días de incertidumbre, la capital de Andalucía ha vivido un Miércoles Santo sin riesgo de lluvia.
La Sed y San Bernardo eran las primeras cofradías que se echaban a la calle con un sol resplandeciente.
Todas las miradas estaban puestas en la cofradía de Nervión, que estrenaba el manto bordado de la Virgen de Consolación, la gran novedad textil de la Semana Santa 2025 con diseño de Fernando Prini y ejecución del taller de Charo Bernardino.
La Hermandad torera, San Bernardo, reunía en las calles del barrio a la Sevilla clásica de la infancia, que un año más soñaba con el paso por el Puente del Señor de la Salud y la Virgen del Refugio con la luminosidad del día y el recogimiento de la noche en su regreso.
Las nubes y el viento hacían presagiar una tarde pasada por agua, pero ninguna de las corporaciones se planteó la suspensión de la Estación de Penitencia.
Sevilla pudo vivir así una jornada tranquila marcada por el numeroso público agolpado en las calles, el calor y el esplendor de las nueve corporaciones del día.
La Lanzada destacaba este año por su cambio de recorriendo, ampliando su llegada a la Alameda de Hércules por Marco Sancho y Correduría en los primeros metros tras su salida.
El Carmen perfumaba de calle Feria el centro de la ciudad con un cortejo cada vez más asentado en el día, un misterio único y la belleza delicada de la Reina del Carmelo.
Novedad era también El Buen Fin, que sí bien estrenó su espectacular conjunto de figuras secundarias en el primer paso, no habían podido lucirse por las inclemencias meteorológicas de 2024.
La salida del Baratillo ha sido noticia por la visita del ex presidente del Gobierno José María Aznar, que vio la procesión desde un balcón en la calle Adriano.
La corporación del barrio del Arenal procesionaba además por primera vez a la Virgen de la Piedad tras su Coronación Canónica en septiembre del pasado año.
Resaltaba además el Exorno floral en tonalidad rosa del paso de palio de la Virgen de la Caridad.
La Hermandad de las Siete Palabras por su parte presentaba como novedad el recorrido de ida pasando por Jesús de la Vera Cruz, Baños, Gavidia y Concordia para llegar por las Cortes y Jesús de la Vera Cruz a la Carrera Oficial.
Ests modificación ha llamado la atención favorablemente entre el público por la belleza de las calles elegidas.
Respecto a Los Panaderos cabe destacar el gran esfuerzo realizado por la Junta Gestora por mejorar los tiempos de la corporación en la calle, entrando el Señor a las 1:12 horas.
Como conclusión, la elegancia y mesura del Cristo de Burgos deleitó los paladares más exigentes en puntos tan hermosos del itinerario como la Orfila, la Alfalfa y la plaza qur lleva su nombre.
Asimismo, Madre de Dios de la Palma procesionaba tras varias décadas con un exorno floral compuesto específicamente de claveles rojos.
Con los nazarenos de ruan de esta señera cofradía se daba por concluido un Miércoles Santo excepcional donde Sevilla ha podido, por.fin, soñar con sus cofradías.






















