La crónica | La Abnegación vuelve a desbordar Sevilla en una jornada de fervor multitudinario y reafirmación de la religiosidad popular

La ciudad volvió a rendirse a una de esas manifestaciones que, con el paso de los años, han adquirido un peso propio en el calendario devocional. La procesión de la Asociación Cofrade de la Abnegación recorrió nuevamente las calles sevillanas en medio de una expectación creciente, desbordando de público prácticamente la totalidad de su itinerario y confirmando que su convocatoria no deja de expandirse. La presencia masiva de fieles, palpable en enclaves como la Alfalfa —donde la afluencia resultó absolutamente abrumadora—, evidenció que este cortejo se ha consolidado como un fenómeno social y religioso de primer orden.

Un fenómeno al margen de lo canónico que congrega a miles de fieles

Lejos de los cauces oficiales, pero profundamente arraigada en el sentir popular, la Abnegación continúa creciendo como expresión viva de la religiosidad sevillana. Se trata de una asociación civil que desarrolla su actividad al margen del Arzobispado y del Consejo de Cofradías, circunstancia que no ha impedido, sino más bien lo contrario, que cada año congregue a un número mayor de devotos.

Frente a determinadas críticas que, desde posturas simplistas, pretenden descalificarla con etiquetas despectivas, la realidad que ofrecen las calles desmiente cualquier intento de menosprecio, por cosas tan «graves» como salir de una carpa, exactamente lo mismo que hizo el Cachorro en Roma hace poco menos de un año. La multitud que acompaña al cortejo, la emoción que suscita su paso y la fidelidad de quienes lo siguen invitan, más bien, a una reflexión serena sobre las razones de este crecimiento constante. La realidad es que cuando el Señor pasa, son muchos los que se santiguan, aunque siga habiendo quienes se empeñen en no comprenderlo. La Abnegación representa, en definitiva, una vertiente alternativa pero legítima del fervor sevillano, situada fuera de los márgenes canónicos, pero plenamente integrada en el pulso devocional de la ciudad.

Un recorrido que vertebra el corazón histórico

La salida procesional dio comienzo desde la sede de la asociación, iniciando un itinerario que atravesó algunos de los enclaves más significativos del casco histórico. Desde Jazmineras, el cortejo avanzó hacia San Bernardo, pasando junto al Parque de Bomberos antes de adentrarse en Santa María la Blanca, punto al que llegó con puntualidad.

El discurrir continuó por San José, Muñoz y Pabón y la histórica calle Cabeza del Rey Don Pedro, alcanzando Candilejo antes de desembocar en la Plaza de la Alfalfa. Allí, el gentío alcanzó cotas especialmente elevadas, convirtiendo este enclave en uno de los epicentros de la jornada. La procesión prosiguió por Odrero, Boteros y Caballerizas hasta llegar a la Plaza de Pilatos, donde se previó su paso con gran expectación.

Ajustes en el regreso para mejorar la seguridad

Tras completar el núcleo central del recorrido, la comitiva emprendió el camino de regreso por Águilas, Candilejo y nuevamente Cabeza del Rey Don Pedro, retomando Santa María la Blanca antes de dirigirse hacia Demetrio de los Ríos. Uno de los cambios más significativos de este año se produjo en el itinerario de vuelta, que evitó el paso por la calle Huestes para discurrir por Campamento, en una decisión adoptada con criterios logísticos y de seguridad.

El tramo final llevó al cortejo por San Bernardo, Gallinato, Alonso Tello y Marqués de Estella, antes de continuar por Tentudía hasta culminar su entrada en la sede. Una prolongada jornada que, pese a su duración, mantuvo intacta la intensidad devocional en todo momento.

El acompañamiento musical, motor de un fenómeno paralelo

A nadie escapa que una parte sustancial del éxito y la proyección de este cortejo reside también en su dimensión sonora, encarnada en la Agrupación Musical Virgen de los Reyes, formación que acompaña al paso de misterio de la cofradía —que es lo que es, civil pero cofradía—. Su presencia no constituye un mero complemento, sino un elemento vertebrador que amplifica la experiencia emocional del público.

En torno a esta banda se ha gestado en los últimos años un auténtico fenómeno de seguimiento, con fieles que acuden a sus actuaciones allí donde se produzcan y que consumen con entusiasmo cada una de sus interpretaciones, vídeos y composiciones. La intensidad de esta adhesión recuerda, en no pocas ocasiones, a la que despiertan determinadas figuras del panorama musical contemporáneo, configurando así un singular cruce entre tradición cofrade y cultura popular.

De un origen humilde a una multitudinaria procesión

El crecimiento de la Abnegación no puede entenderse sin atender a sus orígenes humildes. Lo que hoy constituye una de las asociaciones cofrades más populares de Sevilla nació en 1992 como una sencilla cruz de mayo que recorría las calles de San Bernardo. Aquella iniciativa fue evolucionando progresivamente hasta consolidarse como una asociación cultural con estrechos vínculos con la Hermandad de San Bernardo.

Su primera salida tuvo lugar desde un portón anexo a la estación del barrio, y la cruz primitiva de aquellos años fundacionales se conserva aún como testimonio de su historia. En 2011 se produjo un punto de inflexión con la modificación de sus estatutos y el encargo de la imagen titular, realizada en 2012 por el imaginero Ramón Martín.

Un patrimonio en constante enriquecimiento

Desde la incorporación de la imagen de Nuestro Padre de la Abnegación, la devoción ha experimentado un crecimiento sostenido, manteniendo un recorrido que, fiel a su esencia, ha llevado al Señor hasta las puertas del Palacio Arzobispal y a los pies de la Giralda.

El conjunto procesional se vio enriquecido en 2022 con la incorporación del misterio, también obra de Ramón Martín, que añade una notable fuerza escenográfica al paso. La composición incluye dos figuras romanas, un representante del Sanedrín, un sayón portando la cruz, así como las imágenes de Pilatos y Claudia Prócula, configurando una escena que, desde 2023, se ha mantenido invariable y ha contribuido a incrementar la espectacularidad del cortejo.

Una manifestación consolidada en el sentir sevillano

La jornada volvió a poner de relieve que la Abnegación ha trascendido su condición inicial para convertirse en un acontecimiento plenamente integrado en la vida de la ciudad. La respuesta masiva del público, la intensidad del acompañamiento y la expectación que despierta cada año confirman que nos encontramos ante una realidad en expansión, cuya fuerza radica precisamente en su conexión directa con el pueblo.

En este contexto, la procesión se reafirma no solo como un acto de fe, sino también como un fenómeno social que interpela y convoca, invitando a comprender las múltiples formas en que la devoción se expresa en Sevilla.