La dolorosa ha visitado San Pedro y a las Hermanas de la Cruz.
Sevilla ha vivido en la tarde del último viernes de mayo el preludio de una cita histórica.
El termómetro sobrepasaba los cuarenta grados cuando la Virgen de la Amargura salía de San Juan de la Palma.
El reloj superaba las siete y media de la tarde y la dolorosa cruzaba el dintel de su casa para conmemorar los dos siglos de historia que la hermandad lleva en el templo.
La imagen era portada en andas por los hermanos en un recorrido sentimental por una parte del barrio inédita, visitando calles como Castellar, Dueñas o Doña María Coronel.
Las monjas del Convento del Espíritu Santo y las clarisas de Santa Inés pudieron rezar a la Bendita Imagen, la cual entró en la Parroquia de San Pedro.
Allí cruzó las naves lateral y central de la iglesia para salir a la calle Santa Ángela de la Cruz y retomar el itinerario.
María Santísima de la Amargura avanzaba entre un mar de personas que la han acompañado desde el inicio del traslado, demostrando la gran devoción que despierto la primera virgen de la Semana Santa sevillana coronada canónicamente.
El cortejo accedía al punto final, el Convento de las Hermanas de la Cruz, donde la bellísima talla mariana pernoctará hasta que sea trasladada a primera hora de mañana sábado a San Pedro para el solemne pontifical.


































