La crónica | La Cena brilla con luz propia en su regreso de la Magna

Una salida brutal de la Esperanza del Valle

La Magna a la que asistía Córdoba este sábado no tenía un capítulo único, aunque sí culminante, de forma parcial, con el grueso de hermandades que acudían al Patio de los Naranjos de la Catedral (no al interior del templo) par después regresar a sus respectivos templos.

Un primer capítulo en el corolario del evento que, en la mañana y medió día de este lunes, ha tenido una segunda parte, cuando la Hermandad de la Sagrada Cena de la capital ha partido del templo mayor para regresar a la parroquia del Beato Álvaro.

Y lo ha hecho como es marca de la casa, con buen gusto y la elegancia precisa para una jornada histórica para la cofradía del Jueves Santo, donde la luz del día ha permitido disfrutar del discurrir de los pasos del Señor de la Fe y de la Esperanza del Valle por un enclave tan bucólico como los Jardines de Vallellano.

El mediodía ha hecho disfrutar a los barrios de Ciudad Jardín y Poniente y al casco histórico de una de las corporaciones más elegantes de la capital y que cuenta con dos de los mejores capataces de la misma.

Así, una vez más, Carlos Lara ha puesto sobre las calles de la ciudad, con el misterio de la Cena, sus credenciales para ser considerado uno de los referentes del mundo de los martillos. A la par que Juan Carlos Vidal ha hecho lo propio con el palio de la Esperanza del Valle, dando cuenta de su dilatada y fructífera trayectoria.

En el apartado musical, la banda Tubamirum de Cañete de las Torres ha vuelto a mostrar un notable nivel. Como también se aprecia la evolución de la agrupación musical de la institución sacramental.

La Esperanza del Valle a los sones de Tubamirum con "La Esperanza de Triana"

La jornada ha permitido que la cofradía de Poniente haya brillado con luz propia y haya dejado constancia de una institución sacramental, que es todo un referente en las hermandades cordobesas.