La crónica | La Iglesia de Córdoba se da su particular baño de masas ‘cofrade’

Las cofradías han vuelto a ser protagonistas del apartado más visual, como ya lo fueron la Vera Cruz, el Huerto, el Amor y el Descendimiento en la misión diocesana

Primero fue la tercera misión diocesana, que copó la parte final del mes de septiembre; y este sábado -a siete días para la Magna- ha sido el encuentro jubilar por la celebración del Año de la Esperanza.

El denominador común, las salidas procesionales, que en el día de hoy ha sido una, con un recorrido minúsculo, pero con tres pasos en la calle y media que va desde la iglesia del Beato Álvaro a la plaza de toros.

Así, la Custodia de Arfe, la imagen de la Virgen de la Fuensanta, patrona de Córdoba, y los santos patronos San Acisclo y Santa Victoria, acompañados por estandartes de hermandades, cofradías, asociaciones y movimientos de toda la diócesis han servido para mostrar músculo en una jornada en la que (en su global y según los datos de la diócesis) han participado unos siete mil fieles de toda la provincia.

Las cofradías han vuelto a ser protagonistas del apartado más visual, como ya lo fueron la Vera Cruz, el Huerto, el Amor y el Descendimiento en la misión diocesana.

En este caso, además de los bacalaos, en la miniprocesión se ha podido disfrutar, por ejemplo, del buen hacer de capataces como Enrique Garrido y David S. Pinto Sáez, al frente de los pasos de los Mártires y de la Custodia respectivamente. 

Una vez en la plaza de toros, los asistentes han recibido a Jesús Sacramentado en un acto de adoración, bendición y reserva, seguido de la celebración eucarística presidida por el obispo. La liturgia ha contado con la participación de la Orquesta y Coro de la Catedral de Córdoba, y concluirá con un festival de música católica protagonizado por Pablo Martínez y Jesús Cabello.

Una demostración de músculo (particular y pequeña Magna del Beato Álvaro incluida), que engorda un comienzo de otoño con la agenda procesional cargada hasta el extremo. Tanto es así que, a falta de semana y media para la Magna del Beato Álvaro, aun faltaban dos mil sillas por vender.