Córdoba, ⭐ Portada

La Crónica | La Madre del Redentor derrama Salud por las calles de Córdoba

Por fin domingo soleado. Domingo de luz; domingo de estar en la calle y disfrutar de nuestra ciudad y de sus tradiciones. El frío parece haber hecho que el Patio de los Naranjos esté un poco menos concurrido que en anteriores ocasiones, pero aun así se respira ambiente festivo, luz en las caras de devotos y curiosos que se han acercado hasta nuestro Templo Mayor, ganas de ver a María Santísima, la Madre del Redentor, salir por el Arco de Bendiciones de la Catedral y repartir la Salud que tan necesaria parece volver a ser ante las últimas noticias que llegan de todas partes.

A la hora prevista, la Cruz de Guía ha iniciado el recorrido que llevará al cortejo hasta el Naranjo, tras pasar por las collaciones de San Pedro, San Andrés y la Residencia de Jesús Nazareno, para enfilar camino al Colodro y a la Fuente de la Salud. Cortejo nutrido y con la corrección que acostumbra la corporación del Martes Santo; previa a la llegada del palio de la Salud al dintel de la puerta, la Agrupación Musical de la Salud interpreta Réquiem en la cabeza del cortejo. Numerosa representación de hermandades ante la presidencia del cortejo, se adivina la candelería del paso por la nave ancha que lleva sus pasos a la calle.

El silencio propio del momento de la salida se ve roto por la emoción del devoto que no puede reprimir por más tiempo ese sentimiento de devoción y alabanza que busca la libertad en un grito de amor a la Madre de Dios. Tras el himno de Andalucía, como suele hacer esta hermandad, suena el Himno Nacional, instante en que el público reconoce el momento de que la salida se ha producido y se rompe el silencio con un gran aplauso.

Impresionante a visión de la Virgen de la Salud, excepcionalmente ataviada, con una candelería y exorno floral muy cercanos a esa perfección que cada cofrade tiene en su mente. Y como gran expectación, poder contemplar el estreno de los respiraderos del paso y los candelabros de cola, piezas que, junto a la ya iniciada labor de bordado del palio, pronostican un altar ambulante para Nuestra Madre de una envergadura muy notable en un, esperemos, futuro cercano.

Con los sones de Pasan los Campanilleros, Encarnación Coronada y Esperanza de Triana Coronada, la cuadrilla de costaleros enfila la calle Cardenal González camino de la Basílica Menor de San Pedro, donde la Hermandad tiene pensado rendir visita de pleitesía y veneración a la Urna que acogen los restos de los Santos Mártires de Córdoba. Mención aparte merece la magnifica puesta en escena de la Banda de la Estrella, que ha acompañado a la Reina del Naranjo con un repertorio perfectamente escogido para la ocasión festiva que la Agonía ha regalado a los cordobeses.

El hermoso petalada ofrendada a la Virgen en la calle Lucano ha servido de punto de partido para los muchos momentos de emoción y devoción repartidos a lo largo del recorrido de esta procesión extraordinaria de acción de gracias por la superación de la pandemia; superación con altibajos, pero que finalmente será definitiva, en lo cual tenemos fe.

Especial estampa será la vivida ante la visita a los ancianos y enfermos de la Residencia de Jesús Nazareno, Cofradía con la que la Corporación de la Agonía mantiene una relación de hermanamiento desde hace años. Ellos, nuestros mayores, tan golpeados por esta enfermedad, serán los protagonistas de esta visita de La Salud a su casa. Miradas de devoción, miradas de rezo, oraciones mudas, lágrimas sin motivo, salvo por la fe y el cariño a la Virgen que ha venido a verles.

Y en el Colodro… las monjitas que siempre esperan, que siempre rezan, que siempre piden por los demás, que cada Martes Santo son visitadas y que hoy, como si fuese primavera, verán pasar el cortejo por su puerta. Lo que no pudo ser hace una semana, hoy se ha consumado.

Día de Salud, día de Naranjo. Día de sol y de luz. Día para dar gracias y para pedir por la pronta desaparición de esta enfermedad que, como si se tratase de una peste, nos golpea una y otra vez. El Naranjo vivirá esta noche la llegada de su Madre, y todo el barrio estará esperándola, como hace siempre. Pues, al final sólo importa una cosa… La Salud.

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