La cofradía ha celebrado el cincuenta aniversario de la primera salida procesional de la imagen
Para todo hay una primera vez y algunos de esos estrenos son memorables. Como lo fue la primera salida procesional de María Santísima Nazarena hace medio siglo. Una imagen de las históricas, de las de perder la cabeza ante esa expresión bellísima y rota de dolor a un tiempo.
En el rostro de la imagen se conjugan todos los verbos y complementos, todos los calificativos que buscan -y encuentran en ella- el sentido del absoluto, de la trascendencia. Lo hizo durante siglos y su incorporación a la Hermandad del Nazareno de Córdoba fue el correlato necesario para proseguir el hilo invisible de la fe, que se transporta a través de cientos de generaciones.
Y así hasta este sábado, cuando la generación actual quiso celebrar el rosario de la Nazarena conmemorando la citada efeméride. Y lo hizo con un recorrido muy especial para la ocasión. El mismo que llevó a la Virgen hasta San Andrés, para luego discurrir por Santa Marina y llegar al corazón de San Agustín, donde habita otra de las grandes, Las Angustias.
Un acto cargado de recuerdos, de pretéritos rezos, actualizados en el rosario a cuyos rezos acompañaron los sones de la capilla musical Ars Sacra de Sevilla. Y donde se pudo nuevamente constatar el resurgir dl costal en la cofradía de la mano de su capataz general, Francisco Luis Castaño, Sony, a cuyas órdenes estuvieron para la ocasión nombres ilustres del costal de la corporación.
Una jornada para el recuerdo, para tener presentes las raíces y ser sabedores de que siempre hay una primera vez y con la Nazarena son muchas y todas brillan en su impactante rostro.





























