La bajada de temperaturas permitieron disfrutar de las procesiones fluvial y terrestre
La Virgen del Carmen de la capillita del Puente de Triana ha protagonizado una exquisita procesión por las calles del arrabal.
El cortejo partía de la Parroquia de la O a las siete y cuarto de la tarde, precedido por la Cruz Parroquial y el estandarte de la devoción carmelitana.
Desde allí se dirigió al paseo, donde aguardaba la gran plataforma que conduciría a la imagen por las serenas aguas del Guadalquivir.
La imagen, impecablemente ataviada sobre su paso procesional, atravesó los puentes de Isabel II y San Telmo, para visitar desde la misma orilla del río el Círculo Mercantil y el Naútico, donde se realizó la tradicional ofrenda.
Este recorrido fluvial dejó unas imágenes idílicas con el bellísimo escenario de la capital andaluza a la altura del Palacio de San Telmo (sede de la Junta de Andalucía) o la Torre del Oro.
La Virgen regresaba al muelle sobre las nueve y media de la noche, y minutos después iniciaba la procesión por las calles de Triana tras abandonar la plataforma.
Era en ese momento cuando volvían a escucharse los sones musicales de la Sociedad Filarmónica Nuestra Señora del Carmen de Salteras, la cual también acompañó a la Virgen en su periplo por el Guadalquivir.
La Reina del Carmelo visitó puntos emblemáticos de la feligresía como Castilla, el Altozano o San Jacinto, haciendo el tradicional saludo a la Virgen de la Estrella al pasar por su capilla.
El paso, exornado con flores blancas, giró sobre sus pies para que las dos advocaciones, Carmen y Estrella, cruzaran la mirada en esta jubilosa jornada del mes de julio.
Tras este emotivo momento, la imagen carmelitana emprendería el regreso a la Parroquia de la O, a la cual llegó al filo de la medianoche.

































