La crónica | Preludio caluroso y triunfal

Cientos de sevillanos han acompañado a la Virgen del Rocío al Salvador.

Faltan solamente seis días y Sevilla ya se ha impregnado de Rocío. La dolorosa de la Redención ha presidido el primero de los fastos de su coronación canónica con el solemne traslado a la Iglesia Colegial del Divino Salvador.

La comitiva partía de la Iglesia de Santiago poco antes de las diez de la mañana ante una plaza abarrotada de público que ha seguido todo el transcurso de la procesión hasta su entrada.

La Virgen del Rocío aparecía bellísima en la Plaza Jesús de la Redención sobre el paso de la Virgen del Rosario de San Julián.

La imagen lucía asimismo el manto turquesa de la Inmaculada de la localidad sevillana de Castilleja, una pieza bordada en oro que relucía en todo su esplendor con los primeros rayos de sol de la mañana.

Otro de los protagonistas del traslado ha sido el calor, que pese a las horas tempranas de la procesión ha estado presente desde el alba con máximas de más de cuarenta grados al llegar el mediodía.

La dolorosa de la calle Santiago ha estado acompañada musicalmente por la Banda de la Cruz Roja, al igual que sucede cada Lunes Santo en la Estación de Penitencia.

Cada marcha de la formación era recibida con aplausos que se han intercalado con petaladas y vivas a la imagen.

El recorrido ha sido otro de los alicientes, pasando por enclaves con mucho simbolismo para la corporación como Alhóndiga, la Plaza de San Leandro, Boteros o la Alfalfa.

Finalmente la Virgen bajaba por la Cuesta del Rosario hasta el Salvador, entrando a la colegial al filo de las dos menos cuarto de la tarde.

Ya en el templo, ha saludado a las hermandades del Amor, Pasión y el Rocío de Sevilla, las tres corporaciones que tienen su sede en esta iglesia.

El traslado de Nuestra Señora del Rocío ha durado casi cuatro horas en las que la emoción ha estado presente en todo momento, una emoción que seguirá desbordándose hasta su vuelta el próximo sábado tras ser coronada por el Arzobispo de Sevilla.