Dos procesiones llenaron las calles del centro en una tarde esplendorosa
Las Hermandades de Gloria dan sentido a muchas de las Festividades que se celebran durante el año en la Capital del Guadalquivir, y el Día de Todos los Santos no podía ser menos.
Las Vírgenes del Rosario de San Vicente y Santa Catalina procesionaron como es costumbre en la tarde de esta jornada tan simbólica, llenando de fervor, música y emoción el centro de la ciudad.
Ambas salían a la misma hora, las seis y media, arropada por las corporaciones de sus respectivas feligresías y con un gran número de devotos y cofrades apostados a las puertas de sus templos para presenciar las primeras chicotás en la calle.
El acompañamiento musical fue además excepcional en ambos casos: La Banda del Maestro Tejera ponía los sones tras la Virgen del Rosario de San Vicente; y la Banda Ciudad de Dos Hermanas en el paso del Rosario de Santa Catalina. Asimismo, hay que destacar el maravilloso trabajo de la Banda de Cornetas y Tambores Esencia escoltando la Cruz Alzada del Rosario de San Vicente.
Llamó la atención igualmente el tallado del paso de la corporación de Santa Catalina, que ya va camino de su fase final a falta del dorado que culminará la obra.
Durante el recorrido, las dos hermandades dejaron momentos bellísimos, como el paso del Rosario de Santa Catalina por el antiguo Ex Convento de la Paz, sede canónica de la Hermandad de la Mortaja; o la visita del Rosario de San Vicente a la Hermandad de la Vera Cruz mientras sonaba la marcha “Virgen de las Tristezas” de Pedro Braña, dedicada a la Dolorosa del Lunes Santo.
Al filo de las nueve y media de la noche, la Virgen del Rosario de San Vicente regresaba a la parroquia tras recorrer el barrio del que es Patrona; mientras que unos minutos más tarde hacía lo propio el Rosario de Santa Catalina, culminando así una jornada de Gloria excepcional.





