Para la memoria queda el itinerario de regreso a Capuchinos desde la Catedral de Córdoba, con enclaves poco acostumbrados
Habrá que esperar, de no mediar novedad, hasta 2030. Ese será el año en que nuevamente se vea procesionar por las calles de Córdoba a la imagen de Nuestra Señora Reina de los Ángeles en sus Misterios Gozosos, que este sábado ha realizado una peregrinación extraordinaria a la Catedral.
Acompañada por el quinteto de viento Gregis Mater, la primera parte de la salida de la titular letífica de la Hermandad del Císter (la que la ha llevado al templo mayor) ha discurrido -como marcan los cánones- por el camino más corto: Bailío, Carbonell y Morand, Alfonso XIII, Capitulares, Diario de Córdoba, San Fernando, Cardenal González, Magistral González Francés, Puerta de Santa Catalina y Patio de los Naranjos.
Ya en el interior del templo catedralicio, la imagen ha presidido la misa que ha dado lugar a la procesión (aunque son cuestiones semánticas), que ha contado con el acompañamiento de la banda música de La Esperanza de la capital cordobesa.
Asimismo, el paso ha estado dirigido por los dos capataces de la cofradía, Rafael Ramírez Galvín y Juan Carlos Vidal, que han guiado magistralmente a sus cuadrillas, como en ambos es costumbre. El buen hacer ha sido la nota dominante, dejando chicotás para el recuerdo.
Como para la memoria queda el itinerario de regreso a Capuchinos, con enclaves tan poco acostumbrados como Compás de San Francisco, Plaza de la Tierra Andaluza, Huerto de San Pedro el Real, Maese Luis, Hernando Colón, Tundidores y Rodríguez Marín.
Habrá que esperar un lustro, pero este sábado la Hermandad del Císter ha escrito una página de oro en su historia.










































