La hermandad vuelve a poner rumbo a la aldea tras dos años en blanco
El Rocío de Triana ha vivido una mañana con muchos sentimientos encontrados en el inicio de su romería 2022 y con el corazón sediento por postrarse a las plantas de la Reina de Almonte.
Pasaban las ocho de la mañana cuando comenzaba la Misa de Romeros en una Parroquia de San Jacinto abarrotada de personas.
El Rocío de Triana desbordó la alegría y el fervor en el barrio antes de iniciar el camino. Fotos: Pablo Rubio Márquez.
Tras la Eucarístia, el Simpecado era entronizado en su carreta para iniciar su periplo por el arrabal, teniendo la Capilla de la Estrella como primera escala.
Ineludible y espléndido fue el tránsito por la Plazuela de Santa Ana y la fachada de la parroquia, donde también se desbordaron las lágrimas de alegría de los rocieros.
Pero el momento cénit llegaba con el encuentro de la Carreta del Simpecado con la Esperanza marinera en una bulliciosa calle Pureza que rezaba, cantaba y gritaba vivas a la Blanca Paloma y a la dolorosa trianera.
Finalmente, el cortejo emprendía el camino a la aldea presentando su fraternidad u cariño a las hermandades de la O y el Cachorro, marcando así la senda hacia la provincia sevillana para adentrase en los caminos que los lleven hasta la Bendita Madre del Rocío.












































