Llegó el ecuador de la Semana Santa y con él una nueva borrasca, un tal Nelson que ha venido a visitarnos cuando nadie lo había invitado. Una jornada en la que ya se había asumido la suspensión del día completo. Prometimos el Domingo de Ramos que no publicaríamos ninguna fotografía de nazarenos, costaleros o cualquier persona llorando. Eso lo dejamos para otros. En todos los días, especialmente hoy, ha habido muchas lágrimas, sobre todo de los más pequeños, de los que esperan con más ilusión este día, por ser fiesta en sus casas. Día en el que la familia se reúne para comer, la abuela acicala a la más pequeña para que luzca impecable de esclavina. Donde los más jóvenes, nerviosos, van de una habitación a otra viendo como el reloj avanza lentamente. Y los mayores… Mayores que recuerdan a los que no están, reviven en silencio, mirándose, años pasados. Algunos, llegada la hora volverán a vestir el hábito, otros no, pero el sentimiento es el mismo. Este Miércoles Santo será recordado por todos los que lo hemos vivido por muchos motivos, entre ellos, porque de haber salido, la Hermandad de La Paz no hubiera podido transitar por uno de sus lugares más emblemáticos de su recorrido, los Jardines de Colón, al estar cerrados por la amenaza de fuertes vientos, lo que ha propiciado que el Ayuntamiento, por indicación del Cecop, haya tenido que cerrar este emblemático enclave que cada año se preña de miles de cordobeses, ansiosos por vivir uno de los momentos más intensos de toda la Semana Santa de Córdoba.
La Hermandad de Las Palmeras era la primera Cofradía que se tendría que haber puesto en la calle. Fue la primera del Miércoles Santo en suspender. El imponente crucificado de Antonio Bernal, aquél que disfrutamos el primer sábado de cuaresma en el Vía Crucis de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, acompañado de su Madre y entronizado en su paso exornado con un friso de clavel rojo, tendrá que esperar un año para volver a pisar las calles de Córdoba. Ante Él estuvo la banda de la Expiración de Quesada, rindiéndole pleitesía como hizo el barrio entero que no quiso faltar a la cita con su Señor. Poco a poco las hermandades del día iban tomando una decisión idéntica. La Hermandad del Perdón era la siguiente en hacerlo. En San Roque, se quedaron los pasos de Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima del Rocío y Lágrimas. Los pasos lucía, no obstante de manera sublime. El exorno floral del paso de palio de María Santísima del Rocío y Lágrimas está compuesto de rosas, hypericum, proteas, rosas de pitiminí, orquídeas, algodón, pittosporum, amarelinho teñido y suculentas; todas ellas en tonalidades blancas y beige. Por su parte, el exorno floral del paso de misterio de Ntro. Padre Jesús del Perdón está compuesto de calas, eryngium, anthurium, alhelíes, tulipanes, claveles spray, hypericum, orquídeas, helleborus, rosas, leucadendron, clavelinas chinas y amaranto; todas ellas en tonalidades vino tinto y morados.
En la plaza encalada de Capuchinos, revoloteaban capas y cubrerrostros blancos. Se escuchaban las risas nerviosas e inocentes de los más pequeños de la Cofradía. Los mayores, con caras serias, ya tenían asumida la decisión acertada de la Junta de Gobierno, una decisión que fue trasladada a los hermanos desde el altar del Convento del Santo Ángel a las 17:30. Tras los momentos de preparación y organización, las puertas del cocherón capuchino, se abrieron de par en par para que los cientos de cordobeses que aguardaban en la plaza encalada, pudieran contemplar y rezar ante Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada. Unas oraciones que brotan de lo más profundo del alma. El Rey de Capuchinos lucía la túnica del 75 Aniversario y el exorno floral se componía de rosas, orquídeas, calas, clavel sangre, clavel purpura y crisantemos. Por su parte, María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada lucía saya y manto de salida y la corona de su Coronación Pontificia, estando conformado el exorno floral con distintas variedades de rosas. El paso de palio estrenaba el pasado de los bordados del faldón delantero a un nuevo terciopelo y diversas mejoras de la estructura del mismo, destacando la realizada en el pollero del manto.
San Lorenzo debía haber visto salir a las 18:00 horas la cruz de guía de la Hermandad del Calvario. Una Hermandad que a principios de mes realizaba una salida extraordinaria con el Señor, con motivo del tricentésimo aniversario de su hechura. El templo fernandino se abrió para todos los devotos y cofrades que quisieron visitar a los Sagrados Titulares de la Cofradía. Nuestro Padre Jesús del Calvario se encontraba exornado por un monte romántico de rosas rojas corchos, espinos y variedad de verdes. Por contra, el paso de palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor lucía un exorno creado con rosas blancas.
Restaban las hermandades de Misericordia y Pasión, San Pedro y San Basilio. Dos barrios señeros que cada año esperan con ansias a sus vecinos más ilustres. Tampoco pudo ser. Ambas corporaciones decidieron, como el resto de la jornada, no realizar estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral, que hoy, Miércoles Santo, no ha visto como ninguna de las hermandades han podido rendir pleitesía al Santísimo bajo el bosque de columnas y arcos. María Santísima del Amor, acompañada por el discípulo amado, lucía un magnífico exorno floral elaborado por la floristería Montecristo y que está compuesto por clavel blanco y crema, rosas, rosas de pitiminí, tulipán blanco, azucenas, clavel chino, verónicas y astromelias. Por su parte, el paso de Jesús de la Pasión estaba exornado por un magnífico exorno floral elaborado por la floristería Montecristo y que está compuesto por iris morado, clavel rojo y morado, astromelias rojas y amarillas, tulipán en tonos rojizos y clavel chino.
Un cúmulo de circunstancias han creado un Miércoles Santo terrible, para condenar su infumable recuerdo, a la mayor brevedad posible, al infierno del ostracismo pero con la Esperanza, siempre la Esperanza, de que vuelen los meses y vayan cayendo raudas las metafóricas hojas del calendario con el sueño latente de volver a ser testigos y protagonistas de un nuevo Miércoles Santo de ensueño.

















































































