Córdoba, Galerias

La Crónica | Vía-Crucis en la Judería

El caminar lento de los nazarenos negros de la Hermandad del Via Crucis del Stmo. Cristo de la Salud por las calles estrechas de la Judería es uno de los momentos que ningún cofrade amante de la esencia de la Semana Santa más íntima puede dejar pasar.

Hermandad cincuentenaria que añade notas características al Lunes Santo cordobés y a toda su Semana Mayor. Los tambores sordos, la voz profunda en el silencio rezando las Estaciones del Via Crucis y el Santo Rosario, el Stmo. Cristo de la Salud llevado a los hombros de tres penitentes… Todo en esta Hermandad es contraste con lo que he vivido durante esta tarde de Misterios grandiosos y cambios de paso al son de las cornetas y tambores.

No cabe mayor contemplación ni oración que un respetuoso silencio que invade cada calle angosta por la que el Crucificado parece querer tocar sus paredes con sus manos extendidas en el madero. Silencio que anhela Salud.

La lluvia ha comenzado a caer sobre el cortejo procesional a la entrada en Carrera Oficial, lo que nos ha regalado una estampa que se quedará en nuestra memoria por mucho tiempo: el Stmo. Cristo de la Salud bajo palio, cubierto por los seis nazarenos que portan con dalmática el palio de respeto. Lo que sea necesario para proteger a quien se entregó por nosotros.

No he podido más que acompañarle en el Camino de la Cruz. Sólo le pido tener fuerzas para estar a la altura del Hombre que dio todo por mí. Que acabe esta angustia… que pase este Via Crucis. Pero que se haga su voluntad.