La crónica | Viernes tranquilo y con menos público

Sin riesgo de agua, todas las cofradías han realizado Estación de Penitencia

El ecuador de la Semana Santa va dejando paso a un ocaso espectacular en la tarde del Viernes Santo.

Mientras Sevilla se recuperaba de la larguísima Madrugada que ha dejado más retrasos que nunca en las hermandades de capa, las cofradías del Viernes Santo formaban sus tramos de nazarenos con normalidad.

El Cachorro era la primera en echarse a la calle en la Trianera calle Castilla. El Señor aparecía esta Semana Santa sin corona de espinas ni potencias, así como un clásico Exorno floral compuesto por claveles rojos.

La Virgen del Patrocinio, bellísima con saya blanca y manto de salida bordado en oro sobre terciopelo burdeos, realizaba su primera procesión tras la restauración acometida hasta hace tan solo unas semanas.

Otra de las corporaciones más esperadas del día era La Hermandad de La O, también desde Triana.

Los pasos de Jesús Nazareno y María Santísima de la O no contemplaban estrenos, pero sí se encuentra en proyecto la túnica bordada del Señor, que será sin lugar a dudas una de las grandes recuperaciones textiles de la semana mayor de la ciudad en los próximos años.

Antes, desde el barrio del Arenal en pleno centro de la capital hispalense, partían hacia la catedral La Carretería y La Soledad de San Buenaventura, poniendo la nota melancólica y elegante a la tarde.

Los primeros recorrían el real de la carretería con las personalísimas túnicas azules que refulgían con el sol de media tarde.

La Virgen del Mayor Dolor ha sido muy valorada por los cofrades debido a su exquisito atavío, obra de su vestidor Antonio Bejarano y de la priostía, logrando ver virgen en el paso con tocado de mantilla, algo que no ocurría desde hacía décadas.

La Soledad destacaba igualmente por la expresividad de su dolorosa gracias a la espectacular vestimenta y posición de las manos, labor encomiable de su vestidor José Antonio Grande de León.

El conjunto se completaba con las flores moradas que rodeaban el paso, casando a la perfección con la madera de las icónicas andas procesionales.

La jornada se cerraba con San Isidoro, Monserrat y La Sagrada Mortaja, combinación de lujo para culminar el Viernes Santo.

San Isidoro y La Mortaja no presentaban novedades, pero si volvían a reunir a cientos de personas en la salida de la cofradía.

Y Monserrat, al igual que ocurriera con Carretería o San Buenaventura, ha cautivado con la estudiada presentación de la Virgen, engalanada con las mejores joyas y con un collar alrededor del cuello que le devolvía la impronta de tiempos pasados.

Finalizaba el Viernes Santo soñando ya con todo lo vivido hasta el momento y con los ojos puesto en el Sábado Santa y el Domingo de Resurrección, que por el momento se planifican sin riesgo de lluvia para tranquilidad de las corporaciones que llevarán sus pasos a la Seo sevillana.