La Crónica | Villaviciosa regala una procesión de otra época

La parroquia de San Lorenzo es una de las más prolijas de Córdoba, en cuanto a hermandades se refiere. Y, una de ellas, es la de Villaviciosa, la Primitiva, la que cada mes de septiembre recorre las calles de la feligresía en busca de la Capilla de Jesús Nazareno, para hacer honor a su historia.

La corporación no es una cofradía de Gloria al uso, sino que tiene ese aire romántico, tan decimonónico de la Córdoba que se perdió y que solo queda en los manuales y, como un destello, en procesiones como las de este domingo.

Es como una escenificación de lo que fue, de lo que pudo ser, del sustrato que pervive y resiste al paso del tiempo por enclaves como Juan Bernier, donde la plaza pierde su nombre para regalárselo a la Virgen; Buen Suceso, Montero y San Juan de Letrán.

Las Glorias eclosionan y, a la par, languidecen en septiembre, en un ritual eterno que, en el caso de Villaviciosa, dejó el estreno de los arcángeles San Gabriel y San Rafael, que culminan el conjunto escultórico de la peana de la Virgen y la certeza de que septiembre es un mes mariano y a Córdoba le restan grandes devociones en sus calles. Villaviciosa ya ha dado testimonio.