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La crónica | Y Sevilla entera arropó al Gran Poder

El traslado de este sábado ha sido el primer acto multitudinario en la capital de Andalucía desde el inicio de la pandemia

El Señor de Sevilla ha inundado de fe las calles de Sevilla durante diez horas inolvidables este sábado para la historia, que puede catalogarse como un acontecimiento extraordinario, por obra y gracia del motivo de la salida, verdaderamente especial: una increíble Misión a tres de los barrios periféricos más humildes de la ciudad. A lo largo del extenso e intenso recorrido Nuestro Padre Jesús del Gran Poder ha sido portado por hermanos y devotos hacia un horizonte nuevo para la Imagen de Juan de Mesa, en el cual vivirá durante tres semanas para bendecir a miles de personas, familias enteras, necesitadas de consuelo, fe y esperanza.

La Cruz de Guía de la cofradía de la Madrugada se situaba, con puntualidad inglesa, a las 9:00 horas en la Plaza de San Lorenzo. Un cortejo de cirios en su justa medida le seguían antes de la aparición en el dintel del estandarte corporativo. Salía la insignia sobre las nueve y diez minutos de la mañana, y tras ello, los ciriales anunciaban la presencia del Señor. Una saeta proveniente de una voz de mujer rompía el silencio, rezando el Padrenuestro hecho cante. Mientras esto ocurría, el Señor irrumpía en la Plaza de San Lorenzo, con la mirada de los cientos de fieles que se agolpaban en este enclave, considerablemente lleno de público, aunque si apreturas.

Tras la breve parada antes las cercanas Hermandades del Dulce Nombre y la Soledad de San Lorenzo, el Cristo gubiado por Juan de Mesa dirigía su centenaria zancada hacia la Plaza del Duque y la Campana, atravesando vías tan simbólicas como Conde de Barajas, Jesús del Gran Poder o Trajano. A medida que el Señor ganaba metros, el sol hacía acto de presencia, bañando la túnica morada lisa que portaba, y dejando una jornada cálida y apacible para el discurrir de la Venerada Imagen. Las andas del Gran Poder estaban exornadas por claveles rojos que contrastaban con el dorado de la nueva cornisa barroca que estrenara el año anterior.

El nazareno cruzó la Plaza de la Campana en torno a las 10:15 horas, prosiguiendo su itinerario por la Calle Imagen y la Plaza de la Encarnación, buscando las Iglesias de la Anunciación y Santa Catalina. Destacada fue la saeta de Álex Ortiz, quién también le volvería a cantar en un balcón anexo a la Capilla de los Ángeles, Sede Canónica de la Hermandad de los Negritos.

Alrededor de las 11:50 horas, la portentosa talla entraba en el Santuario de Nuestro Padre Jesús de la Salud (Sede Canónica de la Hermandad de los Gitanos) para presentarse ante los Titulares de la corporación con la que comparte jornada en la Semana Santa sevillana. Tras esta parada, el Señor continuó su tránsito por la ciudad, ya en la zona extramuros, por la Calle Puñonrostro y Recaredo, buscando el barrio de Nervión.

El ritmo tanto del cortejo como de las propias andas fue constante y fluido en todo momento, cumpliéndose a raja tabla los horarios estipulados. Hay que destacar el mérito de esta circunstancia, teniendo en cuenta a las millones de personas que abarrotaron las arterias por donde desfilaba el Señor para verle en esta jornada tan significativa.

El público congregado supo comportarse, en su gran mayoría, tal y como correspondía con el lugar y el acto que se celebraba. No obstante, por desgracia siempre hay personas incívicas que desean pasar por donde les place, sin importarles los empujones y molestias que pudieran causar al resto de los espectadores; otras tantas que gritaban, aplaudían y chismorreaban sin ton ni son, mientras esperaban al Señor, aunque hay que reconocer que eran casos muy aislados; y un último grupo que directamente opina que la calle les pertenece, y no puede haber absolutamente nada ni nadie que moleste su visión, a pesar de haber llegado a última hora y emplear malas formas.

Realizado este inciso, retomemos esta crónica del espléndido discurrir del Gran Poder, ubicándolo ya en la calle Luis Montoto, una vez pasada Recaredo y la Capilla de los Ángeles de la Hermandad de los Negritos, la cual visitó en torno a las 13:00 horas. La talla de Juan de Mesa hizo un breve saludo a las Hermandades de San Benito y Valvanera, para después entrar en las cercanas Hermanitas de los Pobres para visitar a los residentes, muchos de ellos de edad avanzada, quienes recibieron al Señor con un cálido aplauso.

Luis de Morales y Eduardo Dato fueron los siguientes puntos del recorrido por el que tránsito la hermandad, hasta hacer una nueva parada en la Cofradía de la Sed, que reside en la Parroquia de la Inmaculada Concepción. Nuestro Padre Jesús del Gran Poder avanzaba acompasado por la leve brisa, y ya al filo de las 17:30 horas cruzaba la Ronda del Tamarguillo, abarrotada de público, buscando la Parroquia de la Blanca Paloma, en la barriada de los Pajaritos, que es su primer destino misional durante los próximos siete días, a la que llegaría dos horas más tarde entre aplausos, llevando la Misericordia de su Divinidad a los que más la reclaman.

A lo largo del recorrido, los cánticos se han mezclado entre los flashes a medida que el cielo se iba tiñendo de gris y las temperaturas se tornaban más agradables gracias a las nubes -una tónica que tan solo se ha vivido en los últimos tramos del recorrido donde el calor ha llegado a ser sofocante-, en una jornada radiante y la leve brisa humanizaba aún más la imagen de Jesús. Cuando el cortejo se adentró en Cruz del Sur las andas, se tornaron en apenas visibles entre la multitud mientras la citada brisa movía la túnica de la sagrada imagen. Si bien la jornada que ha transcurrido sin incidencias destacables, uno de los comentarios generalizados, ha sido la queja por los vehículos que no han sido retirados en los últimos tramos del recorrido penalizando el tránsito de los devotos.

Ha sido, en definitiva, un traslado para la historia que abre los actos misionales del Señor en este mes de octubre de 2021, siendo el primer culto externo masivo en la ciudad hispalense desde el inicio de la pandemia de Covid-19, en el mes de marzo del pasado año 2020. La Cruz de guía llegaba a la parroquia, instantes después de las siete de la tarde, y el Señor avanzó hacia ella, a hombros de las mujeres que pudieron portarlo en esta ocasión, arropado por la multitud y todo un barrio que ha recibido al Gran Poder con emoción y esperanza. La jornada, que ya forma parte de la memoria colectiva de la Sevilla cofrade y no cofrade, ha supuesto la materialización de la nueva evangelización, esa en la que el mismo Dios acude a los barrios más humildes para inundarlos de Misericordia, a zonas donde Jesús hace más falta que nunca y donde probablemente se encuentre más a gusto que nunca, revelando el nuevo camino iniciado por el Gran Poder tras la pandemia que será seguido por muchos en el futuro.

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