La trayectoria de las Hermandades de nuestra geografía está plagada de decisiones que, por acción u omisión, han marcado el devenir de las mismas e incluso su idiosincrasia en la calle. La Hermandad de las Penas de Santiago de la capital cordobesa ha emprendido una nueva sección, llamada «El baúl de los sueños», a través de sus medios oficiales para profundizar en su pasado mediante detalles de épocas pretéritas que en muchas ocasiones han pasado inadvertidas al público.
La Hermandad de la calle del Sol ha comenzado esta sección dando a conocer un boceto inédito del artista cordobés Juan Martínez Cerrillo de una cruz para el Cristo de las Penas. Una idea que no llegó a ejecutarse, tratándose de un diseño que hoy día forma parte del archivo de la Hermandad del Domingo de Ramos y que es de un valor incalculable.
Este boceto es de la década de los 60. Se trata de un dibujo que muestra una Cruz para el Santísimo Cristo de las Penas, un documento que viene a enriquecer más aún si cabe la obra y trayectoria del escultor cordobés, pese a que en esta ocasión no se vio materializado.
Nacido en Bujalance el 4 de abril de 1910 y fallecido en Córdoba el 6 de octubre de 1989, Juan Martínez Cerrillo fue un artista multidisciplinar. Pintor, guadamecilero, restaurador, imaginero e incluso diseñador, son algunos de los calificativos que pueden acompañar al nombre de uno de los artistas más importantes del siglo XX en Córdoba. Tras una infancia vivida en su localidad natal, donde evidenció sus cualidades para el dibujo, su traslado a Córdoba para que pudiera estudiar, tuvo lugar en 1923, fecha en la que ingresó en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos «Mateo Inurria», sin haber cumplido ni tan siquiera los catorce años que exigía la normativa del centro, merced, en buena medida, a las gestiones de José Lora, amigo y paisano de sus padres y Secretario de la Escuela, donde Martínez Cerrillo estudió cuatro años, cursando enseñanzas de Historia del Arte y Dibujo artístico, además de Composición Decorativa, dos años de Pintura y un año de Modelado.
Cerrillo compaginaba su labor de restaurador con la su vocación de pintor. Buena muestra de ello fue el concurso juvenil convocado por el Ayuntamiento de Córdoba, dotado con un premio de quinientas pesetas, en el que participó en el mismo como paisajista, alzándose con el primer premio consistente en una importante compensación económica que utilizó, entre otras cosas, para poder visitar Sevilla y conocer su Jueves Santo y su Madrugá, lo que le impactó notablemente potenciando su vocación de imaginero alimentada con nuevos viajes a la ciudad de la Giralda. A resultas de ello, talló su primera imagen, una Virgen de pequeño tamaño para su madre a la que siguió otra más para unos amigos
La obra de Martínez Cerrillo, que supera las sesenta imágenes marianas y casi cuarenta de Cristo, se halla repartida por el resto de la provincia por diversos puntos de España y países como Bélgica, Argentina, Venezuela y Panamá. Falleció en Córdoba en 1989. Un año después, a título póstumo, la Agrupación de Cofradías le concedió el título de Cofrade Ejemplar por su labor en la revitalización de la Semana Santa cordobesa. El Ayuntamiento de la ciudad le concedió en 1997 el nombre de la calle Escultor Juan Martínez Cerrillo.





