Sevilla, 💚 El Rincón de la Memoria

La desaparecida hermandad del Rosario del Salvador

Durante los siglos XVII y XVIII proliferaron gran multitud de hermandades rosarianas. Algunas han llegado hasta nuestros días, pero no pocas acabaron extinguiéndose. De las que tenían su sede en la colegial del Salvador pocos datos se conocen. Sin embargo, su nombre está presente en la céntrica cuesta del Rosario, en pleno centro de Sevilla.

Los documentos constatan que ya en 1667 había una hermandad en la parroquia del Divino Salvador, denominada de Cristo Señor Nuestro Crucificado y María Santísima del Rosario. No pocas corporaciones nacen con el objetivo de fomentar el rezo al santo rosario, algo que además traspasa nuestras fronteras, llegando hasta América y Filipinas. En Sevilla se habían encargado de extender la devoción al mismo, órdenes como la de los dominicos y los jesuitas. La colegial del Salvador, por ejemplo, llegó a contar con hasta tres hermandades rosarianas, cuyos rezos se realizaba diariamente por las calles aledañas al templo.

De la hermandad más conocida que residía en el Salvador se sabe que rezaba el rosario todas las noches en el interior de la parroquia. Sin embargo, la proliferación de los rosarios públicos provocaría que el número de hermanos creciese en exceso, teniendo que realizar dos procesiones diarias, una que tenía lugar a primera hora de la noche y, la otra, durante la madrugada. Años antes, en 1648, los canónigos del templo dan el permiso para fundar una hermandad del Santo Cristo. El impulsor, también canónigo, José Navarro, entroniza una imagen de la Virgen del Rosario, ya en 1668, comenzando una importante labor hacia el rezo del santo rosario. Tal fue su crecimiento que en 1670 la imagen es trasladada al altar mayor para la celebración de sus cultos en la colegial, los cuales tenían lugar durante el mes del rosario, esto es, en octubre.

A principios del siglo XIX, la hermandad se encontraba ya extinguida. Una nueva andadura comienza con la aprobación de las reglas, en 1829. En ellas se especifica que se realizarán, como antaño, dos salidas diarias rezando el santo rosario. Además, la solemne función principal de instituto tendría lugar el primer domingo de octubre y, tras la finalización de la misma, la imagen sería procesionada por los hermanos. También contaba con dos novenas, una el 8 de septiembre y otra el 16 del último mes del año. El mismo año de 1829, el 4 de octubre y a las tres y media de la tarde, ― la función principal había tenido lugar por la mañana ―, la imagen volvía a reencontrarse con sus feligreses.

Durante su andadura, la corporación contó con varios retablos, los cuales fueron sustituyendo al anterior. Quizá el más llamativo fuera el retablo mayor de la iglesia de Santa Lucía, que desde 1922 alberga las imágenes de la hermandad del Amor, siendo remodelado sustancialmente entre la década de los sesenta y ochenta del pasado siglo.

La decadencia

Pero pronto volvería a truncarse el porvenir de la hermandad. De 85 hermanos cuando se refundó, pasaría a contar con 12 en 1846, donde los enfrentamientos entre los miembros de la junta de gobierno y las elecciones tendrían gran parte de responsabilidad en la decadencia que sufriera la corporación. Nuevas elecciones al año siguiente reordenarían los caminos a seguir por esta hermandad. Los hermanos habían menguado, por lo que se saldría por la calles rezando el rosario, y no cantando, pues las arcas para costear la música y los coros estaban prácticamente vacías.

En 1851, según Romero Mensaque, acudieron solo 7 hermanos al último cabildo general. Y las últimas noticias las proporciona el profesor Roda Peña. Datan de 1883, cuando un hermano de la corporación solicita la fusión con la archicofradía sacramental, siendo rechazada la petición. Sin embargo, la archicofradía se hace cargo de la imagen y los enseres de la ya extinta corporación. Del Cristo, de papelón, nada se sabe. De la imagen mariana, de candelero, fue cedida en depósito a la Residencia de Cristo Rey de Pilas, en 1986. Fechada en el último tercio del XVIII, se atribuye a Cristóbal Ramos.

El retorno

El 7 de febrero de 2017, en cabildo de oficiales, la archicofradía de Pasión acordó designar una comisión para conocer el estado de la imagen. Del ajuar que la acompañaba en el momento de la cesión, ampliamente recogido en los documentos, tan solo quedan las coronas y el cetro de la Virgen. Las imágenes presentan roturas en los dedos y brazos, unidos mediante pegamento, y desprendimientos de la policromía, ocultada a base de repintes. La corporación del Jueves Santo, consciente del deterioro, informó del retorno de las imágenes, que serán restauradas.

La hermandad del Rosario del Salvador fue una más de las que nacieron en España cuyo objetivo fundamental era el rezo del santo rosario, menguando hasta acabar desapareciendo. En Sevilla por ejemplo, se llegaron a superar los 150 rosarios diarios. Con el paso del tiempo, el olvido se encargaría de borrar las líneas de la memoria. Quién sabe, quizá la Virgen del Rosario, una vez en el Salvador, recupere al menos los cultos en el mes de octubre.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup