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El Rincón de la Memoria, Sevilla

La desaparecida hermandad que rendía culto a Nuestra Señora del Camino

Prueba fehaciente de que la devoción popular ha ido cambiando con el paso del tiempo es el apartado dedicado a las hermandades que acabaron extinguiéndose. Ya fuera por guerras o por enfrentamientos entre cofradías que dejaron más que mermadas las arcas, lo cierto es que no fueron pocas las que acabaron desapareciendo, dejando pocos datos sobre las mismas. Aunque de algunas corporaciones se conservan las imágenes, otras pasaron al olvido dejando importantes lagunas.

Entre los motivos que afectaron a la vida de las hermandades también se encuentra la aparición de enfermedades, inundaciones o problemas con la feligresía. Tan diversos que despliegan multitud de incógnitas que se acrecientan si observamos los pocos datos que han llegado hasta nuestros días. Entre ellas se encuentra la fundada en el hospital de los Santos Mártires, perteneciente a los oficiales del oficio de calafates de las quillas de las naos.

La cofradía del Santo Ecce-Homo y Nuestra Señora del Camino gozaba de un espacio bastante amplio en la capilla del citado hospital, según recoge C. López. Se conoce que hacía estación de penitencia a la iglesia parroquial de Santa Ana en la tarde del Jueves Santo y, aunque no hay documentos que recojan la fecha de su fundación, se sabe que ya existía con anterioridad al año de 1542, pues de esta época hay constancia de que acudía a la conocida como catedral de Triana en Semana Santa.

La corporación llegó a ser tan popular que contó en su haber con reconocidas personalidades. Una de ellas fue María Gerónima, quien fundó una capellanía en la iglesia de Santa Ana, ante Gabriel Salmerón. Gracias a Justino Matute sabemos también que asistía a la procesión del Corpus Christi así como a la de la Santa Cruzada, y que por el año de 1634 gozaba de gran esplendor. Poco después llegarían los tiempos difíciles para la cofradía.

El comercio disminuyó hasta tal punto que se vio abocada a atravesar adversidades a las que fueron añadiéndose otras, como la inundación que provocó la marcha del barrio de San Sebastián. Los trianeros se distribuyeron posteriormente en otras zonas, quedando la capilla aislada, rodeada de casas que habían sido abandonadas, algunas de ellas inhabitadas, a causa de un temporal que azotó gravemente esta zona del antiguo arrabal, originados a finales del siglo XVIII.

Junto con la caída del comercio, la cofradía entró en una etapa de la que no volvería a recuperarse. Después llegarían los problemas económicos al no poder hacer frente al estado en el que se encontraba la capilla. La techumbre terminó hundiéndose y tras el inicio de la Gloriosa, en septiembre de 1868, los años convulsos acabaron llevándose por delante lo que quedaba de la vieja capilla que, según las crónicas, se encontraba junto al hospital donde acudieron los primeros cristianos que llegaron a Sevilla para luchar durante la reconquista de la ciudad.

Las imágenes pasaron a la iglesia de los Remedios, pasando después de la revolución a Santa Ana. Desde allí el Cristo marchó hasta San Ildefonso mientras que la dolorosa fue trasladada a San Nicolás. Según Montoto, el titular cristífero sería hoy en día Nuestro Padre de la Salud y Buen Viaje, de la hermandad de San Esteban. Más difícil es conocer cuál es el paradero de la que fuera Nuestra Señora del Camino. Algunas teorías apuntan a que se trataría de la Virgen que se halla en San Nicolás, arrodillada, con la mirada elevada hacia el cielo.

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