Una pieza histórica recupera su esplendor tras un proceso de intervención integral
La Hermandad de la Divina Pastora de Capuchinos de Sevilla ha anunciado la culminación del proceso de restauración, limpieza y nuevo soporte del manto de coronación de la Divina Pastora de las Almas Coronada, una intervención que ha sido llevada a cabo por Maravillas Fernández. El resultado devuelve a la pieza su plenitud material y ornamental, en una actuación concebida para asegurar la conservación de un bien de notable relevancia artística y devocional dentro del patrimonio de la corporación.
Un manto de finales del siglo XIX cargado de simbolismo
El manto restaurado constituye una pieza histórica datada a finales del siglo XIX, confeccionada en terciopelo verde mar y ricamente bordada en oro, siendo un regalo original de los duques de Montpensier. Su valor trasciende lo estrictamente textil, al tratarse de un elemento íntimamente ligado a la historia devocional de la corporación, especialmente por su utilización en la Coronación Piadosa de 1921, acontecimiento de especial relevancia en la trayectoria de la imagen.
A lo largo del tiempo, la pieza ha sido objeto de distintos procesos de conservación, orientados a garantizar su estabilidad material y su permanencia como testimonio de la historia devocional y artística de la hermandad.
Presentación a los hermanos en la Función Principal del 24 de mayo
La hermandad ha dispuesto que el manto sea presentado a todos los hermanos durante la Función Principal, prevista para el próximo 24 de mayo, jornada en la que se dará a conocer el resultado final de la intervención. Este acto se configura como un momento de especial significado dentro del calendario corporativo, al coincidir con la puesta en valor de una de las piezas más emblemáticas del ajuar de la Divina Pastora.
Coronación piadosa y evolución histórica de la devoción
La Divina Pastora de Capuchinos fue coronada piadosamente el 22 de mayo de 1921, efeméride que quedó posteriormente inmortalizada en un azulejo realizado por Enrique Orce en 1922, ubicado en el atrio de su iglesia. Este elemento conmemorativo subraya la importancia del acontecimiento en la historia devocional de la corporación.
Décadas más tarde, en el año 2004, el entonces cardenal arzobispo emérito fray Carlos Amigo Vallejo elevó el rango de la coronación a coronación canónica, consolidando así el reconocimiento eclesiástico de la devoción a la Divina Pastora de Capuchinos dentro de la tradición mariana de Sevilla.









