La dolorosa de la Catedral

En el mayor templo de la archidiócesis de Sevilla se encuentran varias dolorosas, principalmente en lienzos. Es el caso del que se encuentra en la sacristía de la Virgen de los Reyes, que según algunos estudiosos atribuyen a Murillo, la que se encuentra en la sacristía mayor o la que aparece en el lienzo que cuelga de la pared de la capilla de Santiago, una meritoria copia de un original de Sassoferrato que puede contemplarse en la Galería Pallavicini de Roma. En cuanto a imaginería, está por ejemplo la que formó parte del antiguo monumento que se instalaba en el interior de las naves catedralicias, la que se encuentra dentro de un tabernáculo movible que antaño estuvo en la capilla de San José o la que abordamos a lo largo de este artículo.

En la capilla de los Dolores, dentro de una hornacina del banco del retablo, nos encontramos con una imagen que no llega al metro, quedándose en 96 centímetros, y que tradicionalmente se ha venido afirmando que fue una donación que la condesa de Valdeinfantes realizó en el siglo XIX. Imagen de vestir, de medio cuerpo, luce ropajes oscuros, no conociéndole otro atuendo que el que muestra, con un sencillo tocado que redunda aún más en el profundo dolor de la imagen. Según diversos estudios, la imagen podría haber sido realizada en la década de los años ochenta del siglo XVII, decantándose principalmente por la primera mitad de la citada etapa.

Las características que pueden apreciarse la sitúan como obra de Pedro de Mena y Medrano. Y curiosamente se trataría de una de las escasísimas imágenes de vestir que el escultor realizase. En contraposición encontramos otras de medio busto que se encuentran en conventos y monasterios o en museos de la propia ciudad. Es el caso de la dolorosa que se encuentra en el Museo de Bellas Artes, que llegó en 1928 gracias a legado que realizó el mecenas Rafael González Abreu. De menor tamaño, ejecutada hasta la altura del pecho, la que se encuentra en la capilla del Sagrario, en la basílica del Gran Poder -fechable hacia el último cuarto de siglo del XVII-. O la que puede observarse en el museo conventual de Santa Paula, que en esta ocasión no sería realizada por el escultor sino por algún discípulo próximo a su círculo.

La producción del Ecce Homo y la Dolorosa son tan frecuentes en la obra de Pedro de Mena que representan una de las líneas más prolíficas trabajadas por el granadino. Sin embargo, la que encontramos en la catedral hispalense destaca precisamente por ser una imagen de vestir, algo tan infrecuente dentro de las obras que realizó Pedro de Mena que la presenta como ejemplo de este tipo de imágenes.

La imagen se encuentra en la capilla de los Dolores o Santo Tomé, bajo un crucificado atribuido al círculo de Juan Bautista Vázquez, el Viejo. Mientras que a ambos lados del retablo se encuentran dos pinturas, una de San Juan y la otra de la Virgen, en el tímpano puede admirarse al Padre Eterno, escoltado por dos ángeles. La capilla destaca además por encontrarse allí el sepulcro del cardenal y beato Marcelo Spínola.