La Esperanza de Málaga estará expuesta en besamanos extraordinario los días 3 y 4 de mayo antes de partir hacia Roma por el Jubileo de las Cofradías

La Archicofradía de la Esperanza se prepara para vivir uno de los momentos más intensos de este Año Jubilar con la celebración de un besamanos extraordinario a María Santísima de la Esperanza, que tendrá lugar los próximos 3 y 4 de mayo en su sede canónica, la basílica de Málaga. El acto devocional se desarrollará en horario ininterrumpido de 10:00 a 20:00 horas, permitiendo así que fieles, hermanos y devotos se despidan de la venerada imagen antes de su histórica peregrinación a Roma.

Un adiós cargado de fe antes de su viaje a la Ciudad Eterna

Este besamanos no solo tendrá carácter extraordinario por su solemnidad, sino también por su significado simbólico y espiritual: será la última oportunidad de venerar de cerca a la titular mariana antes de que represente a Málaga y a la Archicofradía en el Jubileo de las Cofradías, convocado por el Vaticano.

La imagen de la Esperanza será expuesta en la basílica de San Pedro del Vaticano durante los días 14, 15 y 16 de mayo, donde podrá ser venerada por fieles de todo el mundo. Además, el día 17 de mayo participará en una procesión junto a otras imágenes marianas procedentes de distintos rincones del planeta, en una muestra sin precedentes de la universalidad de la fe cofrade.

Solemne misa de envío presidida por el obispo

Como acto culminante del fin de semana, el domingo 4 de mayo a las 20:00 horas se celebrará en la basílica la misa de envío de la Archicofradía, una ceremonia que marcará el inicio oficial del camino hacia Roma. Esta Eucaristía estará presidida por el obispo de la Diócesis de Málaga, monseñor Jesús Catalá, y se prevé como un momento de especial emotividad para toda la comunidad cofrade.

La Archicofradía invita a todos los malagueños a participar de estos actos, que suponen no solo una despedida, sino también un reconocimiento a la trascendencia espiritual y cultural de María Santísima de la Esperanza, cuya presencia en el corazón del catolicismo mundial será motivo de orgullo para la ciudad.