Dentro de las labores de conservación y mantenimiento acometidas en el seno de la hermandad de la Esperanza de Triana, se ha procedido a intervenir sobre el manto de salida de Nuestra Señora de la Esperanza, culminado y estrenado en el año 1948 y ejecutado por Esperanza Elena Caro, según diseño de José Recio del Rivero, para su limpieza y aspirado por parte de nuestro mantenedor de bienes textiles, José Espinar Rodríguez. También se han fijado puntualmente algunas zonas muy localizadas en la blonda perimetral.
El 26 de marzo de 1948 la Santísima Virgen estrena el primero de los mantos con que cuenta en la actualidad para su salida procesional. Es el realizado por el taller de los Sobrinos de José Caro, según diseño del ceramista José Recio del Rivero. Está bordado en oro y sedas sobre terciopelo verde oscuro. Es considerado como una de las joyas de la Semana Santa Sevillana, tanto por su maravilloso dibujo, como por la perfección técnica que Esperanza Elena Caro aplicó en él, causa que hizo que lo considerara siempre como una de sus mejores obras. En él vemos un amplio muestrario de la mayoría de los puntos utilizados por tan genial maestra.
Se presupuestó la obra en 180.000 pesetas, precio desorbitado para la época, pero vista la calidad de la misma se vio necesario afrontar la deuda. El diseño del manto conserva en gran parte la idiosincrasia del azul que bordó Ojeda, aunque presenta un dibujo más menudo, más propio de la época post-regionalista en la que se bordó distanciándose del estilo barroquista de Esperanza Elena Caro. Está claramente inspirado en los motivos de la cerámica trianera, destacando el equilibrio de sus formas que parten de un eje central a modo de candelieri articulado a base de jarrones que se trunca con la inserción de una cartela con el escudo antiguo de la Hermandad en sedas. De éste parten tallos, roleos, motivos vegetales, cestos con frutas y flores de la más variada tipología (algunas de ellas hacen guiños al “art decó” tan en boga en la época), animales fantásticos, pájaros y dos grandes dragones alados en la parte inferior de la cola. En los roleos que componen su cenefa se incardinan flores y en su parte inferior dos pequeñas cartelas alusivas a su confección. Ha sido restaurado y pasado a nuevo terciopelo verde oscuro en dos ocasiones: una por el taller de Sobrinos de Caro en 1968 y la otra por el Taller de Fernández y Enríquez en 1999.





