El Señor de la Oración en el Huerto podría ser intervenido tras la Semana Santa de 2022

La Junta de Gobierno de la Hermandad del Huerto propondrá a sus hermanos una intervención consistente en labores de consolidación, fijación y limpieza sobre Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto tras el necesario visto bueno otorgado para la intervención por parte de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, toda vez que las imágenes de la hermandad están inscritas en el Catálogo de Bienes Culturales. Esta intervención tendrá lugar probablemente tras la Semana Santa de 2022 si bien la fecha está pendiente de concreción.

De discutida autoría, bien cabe mencionar algunas atribuciones realizadas por Ramírez de Arellano en su Paseos por Córdoba, la imagen de Nuestro Padre Jesús en la Oración en el Huerto, viene relacionándose en la actualidad con la Escuela Granadina de escultura, uno de los principales focos artísticos del Barroco Andaluz. Concretamente, tal y como recoge el profesor de la Universidad de Córdoba, Moreno Cuadro, esta imagen cristífera podría estar relacionada con el círculo del artista Pedro de Mena. A su vez el ya citado profesor nos apremia con la comparación con Nuestro Padre Jesús Caído del Convento de San Cayetano, con la que guarda una estrecha vinculación artística y parecido, siendo ésta una de las anécdotas más entrañables del mundo cofrade cordobés.

Son diversas las restauraciones a las que ha sido sometida esta imagen, destacando las intervenciones de Pedro Martos en el año 1941, Camacho en 1975, y más recientemente por el recordado escultor e imaginero cordobés Miguel Arjona Navarro. Cristo arrodillado, y confortado por un Ángel, que, a través de la dulzura de su rostro, nos muestra la agonía de Getsemaní, tras el abandono de los Apóstoles – que dormidos – son ajenos a la escena del momento. Imagen, tallada en madera y policromada, concebida para ser vestido con túnica, pudiéndole sobreponer mantolín, así como con el juego de potencias que vienen a completar la divinidad de esta imagen. Imagen de factura plenamente barroca, que en épocas pretéritas portó peluca en lugar de cabellera tallada, tal y como hicieran otras imágenes de nuestra ciudad, y que incluso hoy en día, se sigue manteniendo en algunas tallas como el ya citado Jesús Caído de la Cofradía del Jueves Santo.