La Esperanza de Triana, radiante en el XLI aniversario de su Coronación Canónica Pontificia

Triana despierta con aroma de júbilo y devoción en el amanecer del cuadragésimo primer aniversario de la Coronación Canónica de su Madre

Nuestra Señora de la Esperanza se presenta este 2 de junio de 2025 majestuosa y solemne, ataviada con insignes preseas y símbolos de su historia gloriosa, para presidir la Solemne Eucaristía conmemorativa de aquel hito que marcó un antes y un después en la devoción trianera.

Una saya con memoria de oro

La Dolorosa ha sido revestida para la ocasión con la histórica saya bordada en oro por los talleres de Olmo en 1918, la misma que luciera el 2 de junio de 1984, cuando fue coronada canónicamente por el entonces arzobispo de Sevilla, fray Carlos Amigo Vallejo, con la aprobación de la Santa Sede. Esta joya del bordado sobre terciopelo rojo fue trasladada a un nuevo soporte de tisú de plata en el mismo año de la coronación y, ya en 2019, restaurada con primor en el taller de José Antonio Grande de León.

Manto de gratitud y amor fraterno

Para la celebración, la Virgen luce el manto rojo bordado en oro fino por el taller de Santa Bárbara en 2012, donación del que fuera hermano mayor José Manuel Campos López, figura entrañable en la historia reciente de la corporación. Esta pieza fue enriquecida en 2024 por las Hermanas Rama, según diseño de Antonio Castro, hermano y artista de la casa, que supo conjugar tradición y creatividad con sabiduría.

Detalles bordados con alma devota

El tocado, una delicada labor de encajes dorados sobre soporte metálico, ha sido ejecutado por el taller de Fernández y Enríquez en la localidad sevillana de Brenes, bordado con exquisitez para realzar la expresión de ternura de la imagen. La toca de sobremanto, igualmente bordada, envuelve el rostro de la Virgen con luz y recogimiento.

La corona del pueblo y joyas con historia

Sobre sus sienes, la Reina de la calle Pureza porta la corona de oro de su Coronación Canónica, ofrenda colectiva de sus fieles y testimonio palpable del amor de un barrio y una ciudad. Completan su atuendo el puñal y el ancla labrados en oro por el orfebre Juan Borrero, símbolos de dolor y esperanza. En sus manos, el rosario obsequiado por las monjas Mínimas, madrinas del acto coronacional, y un pañuelo de encaje dorado, aportan el perfume de lo eterno a este aniversario sagrado.

Una jornada de fe, memoria y promesa

La Esperanza de Triana, espléndida en su paso, es reflejo de una devoción madura, agradecida y fiel, que recuerda con emoción aquel glorioso 2 de junio de 1984 y que hoy, cuarenta y un años después, renueva su misión de consuelo, fe y alegría para su pueblo. La Misa Solemne que presidirá esta mañana es solo el umbral de una jornada que rebosa amor mariano, bajo el cielo de un barrio que no olvida.