A contracorriente | Cosas de la magna

Hubo un poeta que, de feria en feria, pueblo por pueblo, le dio para construir una suerte de poesía de la experiencia a partir de la celebración. Otra fiesta, también veraniega y taurina, le valió a uno de los mayores novelistas que ha dado el género humano para construir un universo, tan propio como necesario. Y las magnas están dando para inventar su propio territorio dentro de las cofradías. 

No son un mundo sutil a primera vista. Su rotundidad fue de tal impacto en las primeras ediciones, que su fuerza de aceleración arrebataba todo a su alrededor. Después, como el big bang, la expansión tomó velocidad de crucero y el cosmos se configuró como lo observamos -o no-, y así las magnas se convirtieron en un elemento más del paiseñaje cofrade. 

En su idiosincrasia se han convertido en una oportunidad para bandas, para hermandades que piden prestadas cosas, para el baño de masas y para pruebas de toda índole y condición. Así, la que se viene en Córdoba, que será la cuarta o la quinta del año, tendrá hasta su prueba de carrera oficial, sin olvidar los bloques temáticos, como si del programa de una asignatura universitaria se tratase. 

Y, por tener, tendrá a imágenes que saldrán y regresarán a sus templos el mismo dia y otras que lo harán a la semana siguiente. A doble partido, cual eliminatoria de semifinales de Copa del Rey, pues las otras rondas son a partido único. Cuestionárselo no tiene sentido, son cosas de la magna, con su propia poesía de la experiencia.