La Parroquia de Nuestra Señora de Gracia, consagrada al Inmaculado Corazón de María en un emotivo acto presidido por el obispo Jesús Fernández

La ceremonia, celebrada en el marco del Jubileo por el 50 aniversario de la canonización de San Juan Bautista de la Concepción, reunió a la comunidad trinitaria en una jornada de intensa espiritualidad

El pasado sábado 31 de mayo, la Parroquia de Nuestra Señora de Gracia, regida por los padres Trinitarios, vivió una jornada histórica con motivo de su consagración solemne al Inmaculado Corazón de María, presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández. La celebración, de marcado carácter mariano, se enmarca dentro del calendario conmemorativo del Jubileo por el 50 aniversario de la canonización de San Juan Bautista de la Concepción, reformador de la Orden Trinitaria.

La Eucaristía, centro de la jornada, estuvo acompañada por signos profundamente simbólicos, como la presencia de la imagen de la Virgen de Fátima, perteneciente al Apostolado de Fátima de la Diócesis de Córdoba, y la exposición de la reliquia del Corazón de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español. Durante la ceremonia, ciento cinco fieles realizaron su consagración personal al Inmaculado Corazón de María, como expresión de entrega filial y devoción renovada.

Una consagración que une pasado, presente y carisma trinitario

En el transcurso de la misa, la Comunidad Trinitaria de la parroquia entregó a monseñor Jesús Fernández una cruz trinitaria, emblema de la Orden fundada para la redención de los cautivos, como gesto de gratitud y comunión en torno al carisma que ha animado la vida parroquial desde sus orígenes. Esta ofrenda simbólica evocó la espiritualidad redentora de San Juan Bautista de la Concepción, cuya figura ha sido central durante los actos jubilares.

El Jubileo comenzó el pasado 1 de febrero y se extenderá hasta el 15 de junio, habiendo ofrecido a lo largo de estos meses numerosas actividades pastorales y formativas destinadas a profundizar en la figura del santo y en la identidad trinitaria. Esta consagración mariana ha sido uno de los hitos más significativos dentro del programa jubilar.

La jornada concluyó con un solemne acto de adoración eucarística ante el Santísimo Sacramento, en un clima de oración y alabanza que reunió a la comunidad parroquial en torno al altar, como signo visible de una fe que se renueva en torno a la Eucaristía y el amor maternal de María.

Esta consagración no sólo representa un gesto litúrgico de profundo significado espiritual, sino también una reafirmación del compromiso misionero y evangelizador de la parroquia, llamada a vivir con mayor intensidad el mensaje de entrega, reparación y consuelo que caracteriza la devoción al Inmaculado Corazón de María.


Foto: Diócesis de Córdoba