El paso de misterio estrena faldones
La Hermandad de la Esperanza se prepara para celebrar un nuevo Domingo de Ramos con gran solemnidad y elegancia. La Santísima Virgen de la Esperanza y Nuestro Padre Jesús de las Penas ya se encuentran dispuestos en sus respectivos pasos procesionales, listos para salir a las calles de Córdoba.
La Esperanza luce con una gran belleza en su paso de palio, con una saya de tisú de plata bordada en oro por Paquita Aguayo, un manto de salida bordado en oro y sedas sobre terciopelo verde y malla, y una toca de sobremanto bordada en oro obra de Antonio Villar. Además, la Santísima Virgen estrena un nuevo tocado de encaje de aplicación de Bruselas con detalles en punto de aguja, donado por un hermano de la Cofradía.
Pero lo que más llama la atención es la nueva bambalina frontal del proyecto del nuevo palio, que se puede ver por primera vez en este Domingo de Ramos, conformando una espectacular escenografía diametralmente opuesta de aquella a la que estábamos acostumbrados con la antigua bambalina lisa de malla y permite soñar con el impresionante conjunto que cobijará a la dolorosa de Juan Martínez Cerrillo, dentro de unos años. Esta bambalina, diseñada por el bordador Gonzalo Navarro y ejecutada por el Taller de Sucesores de Elena Caro, presenta un diseño innovador y elegante, con una ornamentación que evoca la tradición y la historia de la Cofradía.
La bambalina
Estéticamente, destaca la inspiración plenamente barroca de la obra. Los elementos decorativos, eminentemente carácter vegetal, aunque sin perjuicio de combinarse con volutas, roleos, cartelas y motivos heráldicos, posibilitan una interpretación técnica rica en volúmenes y técnicas de bordado destacando especialmente los matices polícromos en toda la superficie. En cuanto la composición, tanto las bambalinas como el techo se configuran en torno a dos espacios condicionados por el soporte textil: el terciopelo verde, con una decoración rotunda y voluminosa; y la malla, sobre la que se disponen motivos decorativos más estilizados y etéreos.
En las bambalinas, el soporte de terciopelo aparece como fondo de la crestería -elevada y de perfil sinuoso, diferente en cada uno de los paños-, así como en la zona superior de la caída. En esta zona, realizado en la mayor parte de su superficie sobre malla, los elementos ornamentales se entrelazan entre sí, así como con la crestería el marco del techo -en el exterior y el interior, respectivamente- potenciando el efecto de elemento colgante.
El discurso iconográfico del conjunto gira en torno a la expectación del parto de la Santísima Virgen María, origen de la advocación de la Esperanza. De este modo, centra el techo de palio un trasunto de la Virgen del Sol de la Catedral de Córdoba, una de las primeras y más singulares representaciones de la advocación en la ciudad. Alrededor de la misma, inserta en cada una de las cartelas, se dispone un fragmento del Benedictus o Cántico de Zacarías.
Cierra el programa iconográfico la alusión a la genealogía y parentela de Cristo, mediante la representación -en los tondos de las esquinas- de San José, Santa Ana, San Joaquín y Santa Isabel con San Juan Bautista en brazos. Igualmente, en las bambalinas aparece la letanía Mater Spes – Ora pro nobis, recientemente añadidas por el Papa Francisco, y adquieren especial protagonismo las guirnaldas con frutos y flores, diferentes en cada uno de los paños, enriqueciendo el programa iconográfico con la simbología alusiva cada uno de ellos.
El paso del Señor estrena faldones
Por su parte, Nuestro Padre Jesús de las Penas también luce con gran elegancia en su paso procesional. El Señor viste una túnica bordada en oro sobre terciopelo burdeos de Jesús Rosado, potencias de salida de Ramón León y camisa de seda. Además, el paso estrena los espectaculares faldones delantero y trasero, donados a iniciativa de la cuadrilla de costaleros de Nuestro Padre Jesús de las Penas.
Los faldones, diseñados por el reconocido artista cordobés, Rafael de Rueda y realizadas por el prestigioso taller de Jesús Rosado, están borbados en terciopelo burdeos, en oro a realce, casi en su totalidad, a excepción de algunos tallos bordados de sobre puesto. Según explicaba a este medio el propio Rafael de Rueda, los faldones son de estilo barroco siguiendo la corriente regionalista de mediados del siglo pasado, imperante en los bordados cofrades bajo la inspiración de la obra de Juan Manuel Rodríguez Ojeda. Su diseño sigue la línea del realizado para la túnica del Señor de las Penas, aportando con ello una unidad estilística dentro del conjunto del paso de misterio de esta hermandad.













