La Real Iglesia de San Pablo ha sido el escenario perfecto para poner el punto final al “annus marabilis” que la Hermandad de la Expiración ha celebrado con motivo del centenario de su reorganización y el XXV aniversario de la coronación canónica de la Virgen del Rosario, con la visita del Obispo D. Demetrio a la sede jubilar para celebrar una Eucaristía con la que se ha cerrado el Año Jubilar de la Expiración. Una ceremonia que ha sido amenizada por el coro y la orquesta de la Catedral con Clemente Mata a la batuta y antes de la cual el prelado ha bendecido un cuadro devocional del Cristo de la Expiración realizado por María José Ruiz López.
Un año extremadamente intenso que comenzó el 3 de febrero en el momento en el que el Obispo abrió las puertas del segundo templo más grande de Córdoba (sólo tras la Catedral), que a partir de ese instante pasaría a ser Templo Jubilar durante los próximos ocho meses. Un tiempo en el que la hermandad no ha cesado de trabajar para mayor Gloria de sus Titulares. El Jubileo fue concedido por el Papa Francisco por los cien años de devoción que cumple la cofradía tras su reorganización.
El día 4 de febrero, antecedido por el quinario al Señor de San Pablo, se produjo el traslado solemne del Santísimo Cristo de la Expiración acompañado de su Madre, María Santísima del Silencio, y los hermanos, fieles y devotos. El día 28 del mismo mes se celebró un acto histórico en San Pablo. Una iglesia difícil de colmar por sus vastas dimensiones, se encontraba aquel día repleta de miradas expectantes por el Stabat Mater que presidía el crucero del templo. Clemente Mata dirigió la orquesta que interpretó la pieza 77 de Giovanni Pergolesi y Antonio Capdevila se encargó de intercalar unos versos dedicados a la Virgen del Silencio. Además se celebró la Función de Centenario cuya cátedra fue presidida por el Obispo de Mondoñedo y en la que se estrenó una misa compuesta, en honor al Stmo. Cristo de la Expiración, por el director de la orquesta y del coro del Cabildo Catedral cordobés.
Con esos inéditos recuerdos nos dejaron hasta el 7 de octubre en el que Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos Coronada fue traslada a la Santa Iglesia Catedral para celebrar la Fiesta de Regla y conmemorar los veinticinco años de su Coronación Canónica. Los tres días anteriores tuvo lugar el triduo a la Titular mariana, donde Fray Ricardo de Córdoba fue el encargado de celebrar la Eucaristía. Cuatro días después, el grupo joven organizó, junto con la Delegación Diocesana de Juventud, un Jubileo de Jóvenes al que acudieron más de 200 chicos y chicas que participaron posteriormente en la Adoración al Santísimo expuesto en el altar del templo.
El día 21 de octubre la corporación organizó una peregrinación, por parte de los hermanos, al templo jubilar para obtener la Indulgencia Plenaria como marca el decreto de concesión. En la recta final del Centenario y del Año Jubilar se solemnizó la Función del XXV Aniversario de la Coronación y al día siguiente se pudo disfrutar del Besamanos de Nuestra Señora del Rosario en la maravillosa capilla de esta hermandad de centro.
Además, no siendo menos importante la actual junta de gobierno inició a principios de año una obra social con vocación de continuidad en la que se contribuye con la ONG Proclade Bética y su proyecto: “Yachay: Apoyo a las Salitas Infantiles”; y financiando becas a los seminaristas del Seminario Menor de San Pelagio con el que la hermandad ha establecido un estrecho vínculo. La clausura de este sábado ha puesto la nota culminante a un año que ha sido inolvidable para los hermanos de la corporación cordobesa y para toda la Córdoba Cofrade.





