La familia Bettoja conoce de primera mano el patrimonio espiritual y cultural de la Hermandad de la Macarena

Una visita enmarcada en un viaje institucional y empresarial

La familia Bettoja, destacados empresarios hoteleros procedentes de Roma y con más de 150 años de trayectoria en el sector, ha incluido Sevilla como una de las paradas relevantes de un viaje orientado a estrechar lazos y reforzar el valor del patrimonio histórico y religioso como seña de identidad de la ciudad.

Acompañamiento y respaldo institucional durante la estancia

En el transcurso de su visita a la capital hispalense, la familia estuvo acompañada por Antonio Catalán, presidente de ACHM Hotels y socio de la saga empresarial en Italia, contando además con el apoyo de la Consejería de Cultura y Deportes de la Junta de Andalucía, circunstancia que dotó al encuentro de un marcado carácter institucional.

Recepción en la Basílica y el Museo de la Macarena

Dentro del itinerario diseñado durante su estancia, los visitantes acudieron a la Basílica de la Esperanza Macarena y a su Museo, donde fueron recibidos por el teniente hermano mayor, José Luis Vega Vázquez, quien les atendió a lo largo del recorrido por el conjunto patrimonial.

Historia, arte y devoción como ejes del recorrido

Durante la visita, los miembros de la familia Bettoja pudieron conocer en profundidad la historia de la Hermandad, así como el valor artístico y simbólico de sus bienes, adentrándose igualmente en la intensa devoción que rodea a la imagen de la Virgen de la Esperanza, en una experiencia especialmente emotiva y significativa.

Una impresión duradera del patrimonio macareno

El contacto directo con la Basílica y el conjunto patrimonial permitió a los visitantes acercarse al rico legado espiritual y cultural de Sevilla, dejando constancia de la honda impresión que les causó el patrimonio de la Hermandad de la Macarena.

El patrimonio como elemento esencial de la identidad sevillana

La visita se integra así en un viaje concebido para poner en valor la importancia del patrimonio histórico y religioso como parte esencial de la identidad de la ciudad, subrayando su capacidad para fortalecer vínculos y proyectar la riqueza cultural sevillana más allá de su ámbito local.