En la noche de este viernes, la Hermandad de la Esperanza de Córdoba acogió en su sede la presentación de la pintura realizada por Mario Ramos, destinada a ilustrar las tarjetas de relevo de la cuadrilla de costaleros de María Santísima de la Esperanza para el Vía Crucis Magno. La convocatoria reunió a hermanos, costaleros y fieles que pudieron contemplar de cerca la propuesta artística que acompañará a la emblemática cuadrilla durante esta significativa celebración de la diócesis cordobesa.
El acto, cargado de simbolismo y devoción, contó con la presencia de los propios costaleros, quienes desempeñan un papel central en la organización y desarrollo del Vía Crucis. La obra, protagonizada por la dolorosa de Juan Martínez Cerrillo, refleja la profunda devoción de la hermandad hacia la Madre de Dios y se convierte en un elemento conmemorativo que une arte, tradición y religiosidad en un gesto tangible de la vida cofrade.

En palabras del autor, la pintura está realizada “con acuarelas de colores sobre papel basik de dimensiones un poco inferiores al A4”. “Como gran protagonista, se muestra un primer plano de la preciosa Virgen de la Esperanza, donde destacan los colores rosados y violáceos de sus ojos y mejillas con el azul agua intenso del color de sus ojos. La Virgen se presenta con un tocado de blonda de encaje, rematado por una concha de hojilla de oro y su corona de salida realizada por Rafael de Rueda y Emilio León”.
“A ambos lados del pecho podemos ver ramilletes de jazmines y dendrobium, flores que relaciono con la Virgen de la Esperanza. La primera de ellas especialmente por los ramilletes de jazmines que preparaba mi abuela Rafaela y los segundos por ser la flor que recuerdo en las esquinas de la Virgen en las primeras salidas procesionales junto a Ella”.
“Bajo estos ramilletes de flores blancas, se encuentra un detalle del arco que hay en la catedral de Córdoba antes de llegar a la Capilla Real, que mezcla el arco polilobulado del arte califal con una ornamentación renacentista de tonos dorados. Este detalle se compone de unas cornisas con angelotes que sostienen unas guirnaldas de flores. Entre los angelotes podemos ver algunos detalles como un chupete, símbolo de buena esperanza y realizado por todos los niños que han nacido recientemente en mi entorno, los que están de camino y los que vendrán. Así mismo podemos ver una Luna y un Sol como símbolos de las letanías ‘Hermosa como la Luna’ y ‘Radiante como el Sol’. También se observan una corneta y un tambor con sus baquetas, símbolo de la banda de música de ‘María Santísima de la Esperanza’ a la que pertenezco y de la buena relación entre cuadrilla y banda**”.
“Bajo esta parte del arco, aparecen los dos ángeles de Juan Martínez Cerrillo que acompañan a la Virgen de la Esperanza en su capilla durante todo el año, y que formaron parte del gran conjunto que su autor diseñó para el primer paso procesional de Jesús de las Penas. Estos ángeles sostienen una lazada donde se puede leer: ‘SE LA FUENTE EN LA QUE BEBO, Y EL ESPEJO EN QUE ME MIRO, GUÍAME A HACER LO QUE DEBO, PON TU LUZ EN MI CAMINO’, unos versos que mi querido y recordado José Prieto Sicilia compuso para su Virgen y que actualmente el coro de campanilleros le canta cada 8 de diciembre”.
“En la parte central, podemos ver una escena en tonos verdes del palio de la Santísima Virgen con el Triunfo de San Rafael de fondo y una paloma que representa el Espíritu Santo sobrevuela la escena. Se pueden observar tres mariposas azules que simbolizan la esperanza en la Resurrección de Cristo y el número de ellas representan a mis sobrinos Manuel, Nieves y Álvaro”.
“Todo el conjunto queda rematado en el exterior con una franja de color verde, indiscutiblemente ligado a la Esperanza”.

Al concluir la presentación, la cuadrilla de costaleros realizó un gesto solidario entregando a la Asociación Red Española de Madres y Padres Solidarios los beneficios obtenidos de la venta de las camisetas conmemorativas del Magno Vía Crucis, reafirmando el compromiso de la hermandad con la solidaridad y la responsabilidad social.
La velada se consolidó como un momento de encuentro en el que la devoción a María Santísima de la Esperanza, la expresión artística y la acción social se entrelazaron, demostrando la capacidad de la Hermandad de la Esperanza de Córdoba de conjugar tradición, cultura y compromiso con la comunidad.





