La Hermandad de la Macarena vuelve a ser noticia por la dimisión de otro miembro de su Junta de Gobierno, en un contexto aún marcado por la controversia derivada de la fallida restauración de la Virgen de la Esperanza Macarena. En su última sesión, celebrada en Cabildo de Oficiales el pasado martes, la corporación acordó aceptar la renuncia del Consiliario Tercero, Fernando García Rivero, cuyo cese será remitido a la autoridad eclesiástica para su confirmación definitiva. El dimisionario es hermano de Pedro Ignacio García Rivero, que hace tan solo unos días anunciaba su intención de concurrir en las elecciones que tendrán lugar el próximo otoño.
Con este paso, la dirección de la Hermandad acumula ya cuatro bajas desde que concluyera la intervención realizada por el restaurador Francisco Arquillo, que desató un intenso debate tanto en el seno interno como en el ámbito cofrade sevillano.
Una serie de renuncias en cadena
La salida de Fernando García se suma a las de otros cargos destacados que decidieron apartarse en los últimos meses. Primero abandonaron sus responsabilidades el Mayordomo y el Prioste de Nuestra Señora de la Esperanza, y poco después hizo lo propio el Teniente de Hermano Mayor, Eduardo Dávila Miura, configurando un escenario de evidente inestabilidad en la corporación de San Gil.
Reconducción de la situación y horizonte electoral
No obstante, en las últimas semanas la Junta de Gobierno presidida por José Antonio Fernández Cabrero ha tratado de reconducir la crisis mediante la convocatoria de un Cabildo General Extraordinario y el inicio de una nueva intervención sobre la sagrada imagen, esta vez confiada al prestigioso restaurador Pedro Manzano, que ya se encuentra en ejecución.
A esta circunstancia se añade un inminente proceso electoral, que se presenta particularmente atractivo al concurrir tres candidaturas diferentes, lo que augura unos comicios de gran interés para los hermanos y para el conjunto de la ciudad.





