La Hermandad de La Merced de Córdoba cierra en falso su proceso electoral ante la ausencia de candidaturas

La cofradía de San Antonio de Padua suspende el cabildo de elecciones previsto para el 25 de junio al no haberse presentado ningún hermano como aspirante a Hermano Mayor

La Hermandad de La Merced, con sede canónica en la iglesia conventual de San Antonio de Padua, ha dado por concluido sin éxito su proceso electoral tras constatar la falta absoluta de candidaturas para ocupar el cargo de Hermano Mayor. Finalizado el plazo reglamentario para la presentación de solicitudes, la Junta Electoral ha hecho público un comunicado en el que certifica la inexistencia de aspirantes, lo que conlleva la suspensión automática del Cabildo General de Elecciones, inicialmente convocado para el próximo 25 de junio.

En virtud de lo dispuesto en las Reglas que rigen la vida corporativa, la actual Junta de Gobierno continuará al frente de la hermandad, bajo la presidencia de su Hermano Mayor, hasta que se convoque un nuevo proceso electoral, el cual habrá de ser impulsado una vez se efectúe la preceptiva consulta y comunicación a la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías del Obispado de Córdoba.

Cabe recordar que la corporación vivió un proceso electoral bien distinto en junio de 2021, cuando los hermanos fueron convocados a cabildo general para dirimir la sucesión de Antonio Ruf tras dos mandatos marcados por la solidez institucional, el fortalecimiento de la vida fraterna y un notable enriquecimiento patrimonial. En aquella ocasión, concurrió una única candidatura, encabezada por el veterano cofrade Pablo Rafael Jiménez González, quien ya había ejercido como Hermano Mayor entre 1998 y 2002, además de desempeñar la labor de gerente de la banda de cornetas y tambores Coronación de Espinas entre los años 2006 y 2010.

El resultado del cabildo fue concluyente: 117 votos a favor, frente a 8 en contra y 4 en blanco, un respaldo incontestable que catapultó nuevamente a Jiménez González a la responsabilidad de guiar los destinos de la hermandad. Su programa, marcado por una visión de continuidad y madurez, incorporaba propuestas de notable envergadura, entre las que sobresalían una ambiciosa obra social, un proyecto integral para el paso de palio, el adelanto en la entrada en Carrera Oficial, la inclusión de nuevas insignias procesionales, la liberación de un interno del Centro Penitenciario y la petición de una calle para el Señor.

Frente a esta etapa de estabilidad y liderazgo claro, la actual coyuntura abre un periodo de incertidumbre y reflexión, en el que la corporación deberá fomentar la implicación de sus hermanos y propiciar un nuevo clima de participación que permita articular una candidatura sólida y representativa para asegurar la continuidad de su proyecto devocional e institucional.