La obra, realizada por la artista y miembro de la junta Alba Carrillo Peña, inmortaliza el traslado de la Virgen de las Angustias a la Santa Iglesia Catedral.
La Hermandad de la Misericordia y las Angustias de Montoro ha dado a conocer la pintura que servirá como cartel conmemorativo del Vía Crucis Magno que tendrá lugar en la ciudad de Córdoba el próximo mes de octubre. El trabajo ha sido realizado y ofrecido como obsequio por Alba Carrillo Peña, integrante de la actual Junta de Gobierno, a quien la corporación ha expresado su más profundo agradecimiento por un gesto que califican de «valioso» y «cargado de sensibilidad».
La obra recoge con minucioso detalle el momento en que Nuestra Señora de las Angustias recorrerá las calles de la capital cordobesa en su traslado hacia la Santa Iglesia Catedral, un acontecimiento que la hermandad considera de especial significado devocional e histórico.

Un retrato simbólico y espiritual
En la composición, la Virgen de las Angustias ocupa el centro de la escena, representada con serenidad, sentada y sosteniendo en su regazo el cuerpo yacente de Cristo. El marco arquitectónico lo conforma un arco de herradura bicolor, emblema inconfundible de Córdoba, que funciona como umbral sagrado y metáfora de la Virgen como puerta de salvación, tal y como la tradición cristiana la invoca.
El fondo de la pintura sitúa la escena en uno de los enclaves más reconocibles de la ciudad: la Mezquita-Catedral, escenario histórico que acogerá el desarrollo del acto. El cielo azul intenso que envuelve a la imagen no es un mero recurso estético, sino que evoca el firmamento donde María reina, exaltada por encima del dolor humano. Este color, además, se asocia a la esperanza y la paz, actuando como contrapunto a la visión del Cristo muerto.
Iconografía mariana y mensaje de fe
Sobre la cabeza de la Virgen, una corona dorada rematada con estrellas blancas hace alusión directa al dogma de la Inmaculada Concepción, inspirado en la cita del Apocalipsis (12,1): «Mujer vestida de sol, coronada con doce estrellas». Estas estrellas, descritas como poseedoras de una luz propia, transmiten la idea de que, incluso en el dolor más hondo, la Virgen se mantiene como faro de esperanza y consuelo para quienes la veneran.
La hermandad subraya que Córdoba se convertirá, con motivo del Vía Crucis Magno, en custodia del dolor redentor de Cristo y del consuelo maternal de María, reviviendo una fe que, a través de siglos de historia y cultura, permanece viva y palpitante.
Un obsequio que trasciende lo artístico
En su mensaje de agradecimiento, la corporación destaca el talento, la dedicación y el cuidado que Alba Carrillo Peña ha volcado en cada trazo, logrando captar no solo la imagen física de la titular, sino también la esencia y las emociones que envolverán el día del traslado. «Este obsequio ocupará siempre un lugar especial, no solo en nuestro espacio, sino también en nuestra memoria y en nuestro corazón», señalan, convencidos de que la obra se convertirá en un testimonio perdurable del acontecimiento.





