Se trata de las que lució el día de su bendición
La Hermandad de la Paz y Esperanza ha anunciado la culminación de un proyecto artístico y devocional en el que se ha trabajado durante varios meses, destinado a enriquecer el patrimonio histórico-artístico de la corporación capuchina. La iniciativa consiste en la realización de un juego de potencias en plata, acompañado de un pasador y unos gemelos, que —si Dios lo permite— serán estrenados por Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia durante la solemnidad de Cristo Rey.
Las nuevas potencias, labradas en plata de ley por el orfebre cordobés Jesús Amaro, reproducen con fidelidad exacta el juego con el que el titular cristífero fue bendecido en 1943, año de su incorporación al culto. La hermandad ha subrayado que se trata de una donación de un grupo de hermanos, que han querido así rendir homenaje al legado fundacional y al espíritu original de la devoción capuchina.

Por su parte, el pasador y los gemelos, diseñados siguiendo la misma línea estética de las potencias, completan el conjunto con un elegante equilibrio simbólico. Estas piezas han sido generosamente ofrecidas por el Grupo Joven y por una familia de la hermandad, respectivamente, en un gesto que une a distintas generaciones de cofrades en torno a su titular.
El origen devocional de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia
La historia del Señor de la Humildad y Paciencia se remonta a los primeros años de la corporación. Los fundadores de la hermandad contemplaron inicialmente la posibilidad de tomar como titular al Cristo de la Humildad y Paciencia existente en la desaparecida ermita de San Juan de Letrán, una imagen desnuda de Cristo, sentado sobre una peña, en actitud de oración y esperando el momento de la crucifixión.
Sin embargo, tras la desaparición del antiguo templo y el traslado de aquella imagen a la parroquia de San Lorenzo, donde todavía se venera, la Junta de Gobierno se vio obligada a encargar una nueva escultura. En 1942, el encargo recayó en el escultor cordobés Juan Martínez Cerrillo, quien talló una imagen que recibió el título de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia.
La bendición del Cristo en 1943
La bendición de la nueva imagen tuvo lugar el domingo 25 de enero de 1943, a las diez y media de la mañana, en la iglesia del Santo Ángel de los Padres Capuchinos. El solemne acto coincidió con la festividad de la Virgen de la Paz, titular gloriosa de la corporación.
El templo presentaba un espléndido exorno: la Virgen presidía el altar mayor, engalanado con flores, banderines y candelabros, mientras que el Cristo —vestido con túnica blanca de raso y cordón de oro— se situaba algo más abajo. La cabeza del Señor, suavemente inclinada hacia la derecha, se ceñía con una corona de espinas y tres potencias de metal dorado, precisamente las que ahora han sido reproducidas en plata por el taller de Amaro.
La bendición litúrgica corrió a cargo del Rvdo. Padre Fray Jesús de Pedro Abad, consiliario de la cofradía, actuando como padrinos don Bartolomé Torrico Martos y su esposa, doña Antonia Torrico de Torrico. A continuación, se celebró una misa solemne, presidida por el Rvdo. Padre Fray Claudio de Trigueros, guardián del convento capuchino de Antequera, quien pronunció una homilía elocuente sobre la humildad y la paciencia como vías hacia la paz espiritual.
El acompañamiento musical estuvo a cargo de una destacada capilla vocal e instrumental, que interpretó la Misa del Maestro Perossi, dotando al acto de una particular solemnidad.
Una ceremonia multitudinaria y de gran relevancia social
La celebración congregó a una amplia representación de autoridades civiles y militares. Presidieron el acto el Coronel de Infantería don José Benaclois, en representación del Gobernador Militar de la Plaza; el Secretario del Gobierno Civil don Aurelio Villalón Coello; el Presidente de la Diputación Provincial don Enrique Salinas Anchelerga; el Alcalde de Córdoba don Rafael Giménez Ruiz; el Magistrado de la Audiencia y Fiscal de la Vivienda don Antonio J. Rueda; el Coronel del XVIII Tercio de la Guardia Civil don Fernando Álvarez Holguín; y el Coronel del Regimiento de Artillería 42 don Manuel Aguilar Galindo.
Junto a ellos se encontraban representaciones de órdenes religiosas, hermandades penitenciales y numerosos cofrades. La afluencia de fieles fue tan considerable que muchos debieron seguir el acto desde el exterior del templo, testimonio de la profunda devoción popular que ya entonces despertaba el Cristo de la Humildad y Paciencia.
Con la recreación de las potencias originales y el estreno del nuevo conjunto de insignias personales, la Hermandad de la Paz y Esperanza rinde homenaje a su pasado fundacional y reafirma su compromiso con la conservación del patrimonio devocional que ha acompañado a generaciones de fieles desde aquel histórico enero de 1943.





